24 de abril 2003 - 00:00

"El domingo se reprimirá si hay piquete electoral"

«El comandante electoral, que es el general Alfredo Lafuente, sabe que la prioridad del domingo es garantizar el traslado de las urnas, es decir, cuidar el voto que es la expresión más genuina de la soberanía popular.» Así se expresó ayer el ministro del Interior, Jorge Matzkin, durante un almuerzo que se sirvió en el Salón de los Escudos de la Casa Rosada y del que participaron también el viceministro Cristian Ritondo y el director nacional electoral, Alejandro Tullio. Los encargados de organizar los comicios del próximo domingo intentaron despejar los temores que, bien o mal fundados, rodean la realización de ese acto.

La afirmación de Matzkin está dirigida a hipótesis alarmantes sobre conflictos provocados por los piqueteros. Se basan no sólo en la tentación que pueden tener esos agitadores para provocar disturbios y cortes de rutas el día de las elecciones; también se sabe que ante esos desafíos el gobierno suele no actuar, amparado en aquella frase inaugural de Eduardo Duhalde, quien dijo que «si no fuera presidente sería piquetero». Casi una convocatoria a la anarquía.

•Pesadillas

El clima de los últimos días abona estas pesadillas: un conflicto laboral como el de la empresa Brukman se convirtió en una batahola que dejó a media Ciudad de Buenos Aires aislada durante más de dos días, merced a la superposición de un conflicto político sobre otro reducido a patrón y empleados. «Entre los piqueteros hay hombres con los que se puede hablar, que inclusive estuvieron aquí; pero hay también agitadores e infiltrados, como los de Quebracho, sectores ultraideologizados y también lumpen», describió Matzkin, admitiendo que podría existir alguna aventura que impida el traslado de las urnas. «¿Qué sucede si cortan un puente o una ruta importante? ¿Reprimirán? ¿Se animará Duhalde?», lo interrogaron a Matzkin, quien insistió que la prioridad absoluta es que se trasladen los vehículos que llevan los votos.

Ritondo salió en su auxilio diciendo que «cinco días antes y cinco días después de las elecciones todo el aparato vial del país está por ley al servicio del traslado de urnas y esto es lo que se va a garantizar». Apostó más fuerte el viceministro: «Cualquier cosa es más costosa para Duhalde que no garantizar los comicios». ¿Escuelas tomadas, rutas cortadas, urnas incautadas? Nada de esto está previsto por los informes de inteligencia que le acercan al ministro desde la SIDE, según confesó Matzkin ayer.

El director Tullio fue el responsable de desalentar cualquier expectativa sobre grandes conflictos que se presenten entre los que intervienen en la contienda: «Hay muchas fantasías pero la ley acota las impugnaciones a causales muy estrictas, no se puede impugnar por cualquier razón». El problema es siempre la provincia de Buenos Aires, donde se concentran 25.000 de las 64.000 urnas que estarán instaladas en todo el país. Pero también la dotación de personal del juzgado encargado de monitorear los comicios, el del juez federal Manuel Blanco, de La Plata, también es superior al resto: «400 personas a las que se les agregan 200 en tiempos de elecciones; es más que el personal de todos los juzgados federales de la Capital Federal», ilustró Tullio. Nadie pudo, sin embargo, despejar la eventualidad de que, sobre todo después de una segunda vuelta, pueda haber algún inconveniente que interrumpa el recuento e impida el traspaso del mando del 25 de mayo. En tal caso, explicó Matzkin, «debería haber una Asamblea Legislativa que elija a un nuevo presidente por el tiempo que demande la finalización del escrutinio; podría ser el mismo Duhalde; no sé qué haría el Presidente en tal caso», razonó el ministro del Interior.

Matzkin se cuidó extraordinariamente durante el almuerzo de hacer pronósticos: dijo que sólo conoce las encuestas que se publican, que hay una gran volatilidad del voto y que no conoce ninguna que le dé a algún candidato la chance de ganar en primera vuelta. Casi un suizo para ver la política argentina. Por eso sonó a picardía la información que lo hizo hablar, anoche, de una encuesta en la que Carlos Menem estaría ganando por 34% de los votos, versión que el riojano aprovechó anoche en el acto que realizó en su provincia.

Se cuidó también el ministro de adelantar que podría haber algunas distorsiones en la difusión de los resultados la noche de los comicios: «En La Rioja y en San Luis se realizan elecciones para gobernador y eso retrasará el ingreso de los datos desde esos distritos», explicaron los hombres de Interior, curándose en salud por las quejas que habrá en el menemismo y el «adolfismo» porque no se incorporan temprano los números de sus provincias al escrutinio.

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