El Frepaso mantuvo ayer las dos posiciones que lo dividen en el Congreso en torno de Eduardo Duhalde y la crisis de su gabinete. El bloque oficialista ratificó su apoyo al Presidente, los rebeldes se mostraron moderados, mientras Aníbal Ibarra, que gobierna la Capital Federal, aguardaba ser convocado a Olivos con el lote de gobernadores de la Alianza. Durante esa espera, el jefe porteño recibió la notificación de lo que haría en la jornada cada una de las porciones de su partido, al tiempo que resolvía la ocupación de su Secretaría de Promoción Social, a la que accedieron unos 300 vecinos de barrios carenciados reclamando bolsones de comida.
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Ibarra el sábado próximo espera ser ratificado como titular del Frente Grande nacional, que no es mucho hoy; igual se ha ocupado de tener controlado el congreso partidario del fin de semana, ya que el ala rebelde no participará.
Por un lado, el bloque de diputados que sumó al pacto de la UCR-Duhalde resolvió en una reunión, por la tarde, que seguiría dando apoyo al Presidente «para mantener la transición institucional». Pedían a cambio un maquillaje del plan BONEX, convencidos de que «no es posible que se desmorone el sistema financiero». Esa postura la acordaba el bloque Frepaso oficial que comanda Darío Alessandro e integran, entre otros, Nilda Garré y Rodolfo Rodil. De la tertulia participó el único funcionario de esa tropa, Juan Pablo Cafiero.
•Ratificación
Allí se decidió emprender por la noche el camino hacia la quinta de Olivos, con la idea de aportar «a ratificar la autoridad de Duhalde y no seguir vaciando de poder el sistema existente». Pero, claro, se dio permiso al grupo «para una cierta crítica» que no llegara al extremo de sugerir elecciones anticipadas, una idea que descarta el Frepaso oficialista. Ese bloque de legisladores también se mostró favorable a que se fijara el precio del dólar y, «al estar estancadas las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, ver la manera de bajar el nivel de conflictividad social reactivando el consumo».
Con esas convicciones, se comunicaron con Ibarra para que el titular del Frepaso estuviera informado sobre la postura de la tropa, en extremo diferenciada de la manifestada por la hermana del jefe de Gobierno porteño, la senadora Vilma Ibarra, única representante del Frepaso en la Cámara alta, quien ya había anticipado su voto negativo al plan BONEX y reclamado rápidas urnas electorales.
•Posición moderada
La otra ración de frepasistas, la que comulga con el ARI, directamente mantuvo una reunión con Elisa Carrió, de la que surgió una posición moderada con respecto a la situación pero se selló un pacto para no «acelerar un conflicto que terminaría beneficiando a quienes quieren imponer el autoritarismo». Por eso, decidieron no salir a clamar por elecciones, en un claro retroceso. De todas maneras, ese grupo, que funciona en interbloque con el ARI, resolvió cortar camino en trance de disolución del Frepaso. El sábado, no participará del congreso partidario, pero al mismo tiempo crea la Corriente del Frente, como un sector interno del ARI de Carrió.
Ibarra se quedaría así con el resto del Frente Grande, pero también promoviendo la conformación de una alianza nueva de centroizquierda, una interna confusa para un partido del que queda poco.
En medio de esa discordia doméstica que viene arrastrando Ibarra desde la renuncia al gobierno de Fernando de la Rúa, la postura del jefe porteño se mantuvo ambivalente, tanto como ayer.
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