El Frepaso le puso precio anoche a su permanencia en el gobierno: si Fernando de la Rúa no da marcha atrás con las medidas cavallistas, amenazan con un portazo de los ministros y secretarios de Estado. Se quebraría así el bloque Alianza en el Congreso. Anoche un grupo de diputados y economistas de ese partido preparaban un paquete alternativo de aportes a la reducción del gasto.
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Hoy, al mediodía, la cúpula frentista -sin Carlos «Chacho» Alvarez-fijará posición sobre la crisis durante una conferencia de prensa convocada en la Casa del Frente, en la porteña avenida Callao al 200. Aunque existía la chance de mudar el pronunciamiento al Palacio Legislativo, en caso de que lo hicieran en conjunto con la UCR.
Anoche, se barajaba, asimismo, un plan de concordia con el radicalismo que, presuntamente, se estuvo discutiendo con Raúl Alfonsín. En síntesis, se trata de recuperar los principios aliancistas y convocar a un gobierno de unidad nacional sin Domingo Cavallo (o con un Cavallo acotado), del cual debería participar el PJ, rama Eduardo Duhalde. En el peor de los supuestos, se hablaba de llamar a elecciones presidenciales para octubre. Para no hacerle el juego a Carlos Ruckauf, los difusores de esta variante repetían la conveniencia de acordar la transición con Duhalde y los demás gobernadores peronistas.
Para no quedarse en la simple actitud de protesta, los frepasistas consultaron en la víspera a sus economistas de cabecera, entre ellos Marcos Makón, de paso fugaz porque lo reclamaban en otros despachos con identidad también cavallista) Alejandro Peyrou (que también es diputado) y Juan Gaggero y se pusieron a trabajar en propuestas alternativas como el restablecimiento de los aportes patronales a las empresas privatizadas. Por supuesto, la mayoría estaba convencida de que se trataba de una actitud meramente testimonial.
• Propuesta dura
En la tenida con la bancada frentista, Makón dio una noticia bien recibida (aunque transitoria): el recorte salarial en el Estado no se podría aplicar en los salarios de julio (que se cobran en agosto) por una cuestión de tiempo.
El sector más duro, liderado por el tucumano José Vittar y los bonaerenses Carlos Raimundi y Graciela Ocaña, llegó a proponer no sólo la derogación inmediata del decreto de ajuste sino también la revocación de los poderes especiales que le concedieron a Domingo Cavallo hasta marzo de 2001. En forma diplomática, buscaron pedir la salida del actual ministro de Economía. Con matices, salvo Darío Alessandro y Rodolfo Rodil -representantes del ala más próxima a Olivos-, la mayoría de la bancada apoyó la embestida contra Cavallo. En cuanto a voltear el paquete de iniciativas del ministro, ni siquiera los más oficialistas dudaron en promoverlo. Los socialistas populares, encabezados por Rubén Giustiniani, no insistieron con su clásica demanda de reforma agraria y reclamaron una reforma tributaria. En consecuencia, apenas escucharon un mensaje de «Chacho» que fue trasmitido oralmente entre legisladores: «no hagan olas».
• Evaluación
Los frepasistas del gabinete analizaban a última hora de ayer los pasos a seguir, en el despacho del jefe de Gabinete de Juan Pablo Cafiero y mano derecha de Alvarez, Ricardo Mitre. En el Ministerio de Desarrollo Social, «Juampi», Aníbal Ibarra, el secretario PyME Enrique Martínez, Nilda Garré (ex viceministra de Interior y actual jefa de la oficina AMIA), la secretaria de Ciencia y Técnica Adriana Puiggrós y otros chachistas, entre ellos, los intendentes del conurbano Martín Sabatella (Morón), Edgardo Di Dio (Lomas de Zamora) y Oscar Laborde (Avellaneda).
Muchos de los presentes preferían mantenerse aferrados a sus sillones. Garré evocó los peores momentos de 1976 y subrayó el peligro de que quede amenazado el sistema institucional.
Mientras los frepasistas hacían malabares para mantenerse en el redil oficialista, los que ya emigraron se repartían entre conferencias con economistas afines y proyectos de ley que --gracias al voluntarismo-darían una salida a la crisis. Elisa Carrió se encerró con una decena de diputados del ARI (entre ellos, el propio Alfredo Bravo, el peronista disidente Juan Domingo Zacarías y la viuda de Germán Abdala, Marcela Bordenave) a escuchar consejos económicos.
En el 1° piso de la Casa del Pueblo, asimilaron un panorama desolador. Durante 4 horas, los expertos les vaticinaron una iliquidez y la imposibilidad de alcanzar «déficit cero». En previsión de que los frepasistas que todavía permanecen en la Alianza les golpeen la puerta de entrada, dejaron trascender que no harán ningún pacto con los viejos políticos. También señalaron que no van a servir de reciclaje (en alusión a «Chacho»).
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