«El gobierno prometió que garantizaba la libertad para transitar y hasta ahora ha cumplido», afirmó ayer el secretario de Seguridad Interior, Juan José Alvarez, sobre las acciones desarrolladas por fuerzas policiales y de seguridad en los accesos a la Capital Federal. Alvarez hizo un particular elogio de las fuerzas policiales bonaerenses, de las que fue su jefe mientras se desempeñó como ministro de Seguridad en la provincia de Buenos Aires. La Policía de la provincia de Buenos Aires, junto con la Prefectura Naval, cumplieron la orden al abrir al tránsito el acceso al puente Pueyrredón, sobre el Riachuelo, en Avellaneda.
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Tan terminante fue la orden recibida desde esta secretaría, que la Policía Federal, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval movilizaron poco más de 2.000 hombres y aseguraron «el libre tránsito» en toda la Capital Federal, aseguró Alvarez, particularmente sobre la avenida General Paz y algunos de sus cruces. La Federal puso en la calle, desde sus distintas seccionales, entre 800 y 1.000 hombres, manteniendo alistados los efectivos de la Guardia de Infantería. Anoche se instalaron vehículos hidrantes y autobombas en las inmediaciones del Congreso y la Plaza de Mayo, previendo la movilización de activistas, tal como ocurrió la noche de los días 19 y 20 de diciembre del año pasado, cuando quemaron muebles del Congreso y amagaron con llegar a la Casa Rosada, provocando la renuncia de Fernando de la Rúa.
Claro que no todos se manifestaron satisfechos por la actitud del gobierno. Por lo pronto, todos los grupos de izquierda reaccionaron condenando la acción policial, que respondió a órdenes del gobierno, tanto nacional como bonaerense. Así pudo verse manifestando ante las cámaras de televisión de algunos noticieros a Adolfo Pérez Esquivel, las Madres de Plaza de Mayo, el ARI de Elisa Carrió, Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora. También lo hicieron, fatigando redacciones con gacetillas de prensa, Izquierda Unida, Bloque Piquetero Nacional; el Polo Social (del cura Luis Farinello), el Movimiento Teresa Rodríguez y el Partido Obrero (que participaron de la movida), el Movimiento de Jubilados (de Raúl Caste-lls), y la CGT del camionero Hugo Moyano y el judicial Julio Piumato. Incluso se sumó al coro de quienes cargaron sobre Duhalde el flamante Movimiento Nacional y Popular, y su comando superior, que preside el ex gobernador de San Luis y ex presidente Adolfo Rodríguez Saá.
Todo comenzó a las 11 en la estación Avellaneda, del ferrocarril, donde grupos de activistas se fueron concentrando para marchar por avenida Pavón hacia el puente Pueyrredón. La mayoría se identificaba con el Movimiento Teresa Rodríguez, armados con gomeras, fierros, palos e, incluso, armas de puño, denunció la Policía, con la cara cubierta con pasamontañas y con pañuelos.
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