22 de noviembre 2000 - 00:00

El gobierno sancionará a gremios que cometan actos de violencia

El gobierno amenazó ayer con suspender o cancelar la personería gremial de los sindicatos que cometan actos de violencia en el paro de 36 horas, que comenzará hoy la liga de Hugo Moyano y que seguirá el viernes cuando se sumen los «gordos» de la CGT. También aclaró que no declarará la ilegalidad de la medida con un argumento para la polémica: si la huelga fuera ilegal los empleados que no cumplan sus funciones podrían perder el pago de la jornada o recibir sanciones como si se hubieran plegado a la medida. No siendo ilegal, argumentaron los funcionarios encargados de tramitar este paro, quienes no puedan llegar a su lugar de trabajo por no tener servicio de transporte estarían justificados.

Fernando de la Rúa
manifestó ayer que a pesar del paro convocado a partir de hoy por la CGT disidente y la CTA -la tercera huelga desde que asumió la jefatura del Estado el 10 de diciembre pasado-«podemos ser amigos y coincidentes en las causas patrióticas». El Presidente afirmó que «mañana podremos tener un paro, pero hoy estamos trabajando por el bien común, para darle agua y salud a toda la gente», enfatizó De la Rúa durante la ceremonia que encabezó en un hotel porteño al dejar inaugurado el Tercer Seminario Internacional para analizar el acceso de la población carenciada a los servicios de agua y saneamiento.

En el estrado levantado De la Rúa estuvo flanqueado por la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, y el secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores de Obras Sanitarias (FENTOS), Rubén Pereyra, adherida a la CGT oficial, que ha adherido al paro por 24 horas de mañana. Cuando en su momento se discutió la nueva cúpula de la CGT, donde fue electo Rodolfo Daer, Pereyra era el hombre al que apoyaba De la Rúa para esa función.

Quejas

El Presidente se quejó ayer de que los gremios «no le hicieron paros a Menem y ahora nos lo hacen a nosotros» - Hugo Moyano recordó ayer que en los paros hechos a Menem más de una vez, fueron alentados y participaron con columnas la gente de la Alianza UCR-Frepaso-, y llamó a la dirigencia sindical a «tomar las medidas para evitar que haya incidentes». Estas declaraciones las hizo más tarde, al participar de un almuerzo organizado por la Cámara de Empresas Alimenticias (COPAL). Allí el jefe de Estado volvió a calificar de «inverosímil y sin sentido» al paro lanzado a partir de hoy al mediodía por las centrales obreras.

A última hora de anoche el Presidente era informado de la evolución del paro en todo el país por un comité integrado por Enrique Mathov, Anselmo Riva, Federico Storani, César Martucci, Patricia Bullrich, Carlos Martín y Alberto Giardinelli, junto a los jefes de las fuerzas de seguridad Rubén Santos (Federal), Hugo Miranda (Gendarmería) Eduardo Veltriti (Prefectura) y Darío Richarte (SIDE).

El gobierno salió ayer masivamente a fatigar micrófonos con los más diversos argumentos en contra del paro de 36 horas que hoy se inicia al mediodía. Patricia Bullrich sostuvo que el paro es una «agresión al gobierno», y desafió a las centrales obreras a que permitan la circulación del transporte público para que «quede bien clarito quién quiere ir a trabajar y quién no». Y los retó: «¿Quieren hacer un paro? Bueno, perfecto, que dejen que los colectivos funcionen. Entonces va a haber gente que va a parar y gente que va a ir a trabajar. Dejemos que las cosas se den en democracia», enfatizó Bullrich.

La ministra advirtió también sobre la posibilidad de que se organicen «cortes de ruta» y sostuvo que «ya han amedrentado a colectiveros y taxistas». Añadió que «el gobierno no va a aceptar ningún tipo de provocación para que haya represión», pero advirtió que «no se va a permitir» el corte de rutas.

Trascartón
Bullrich se preguntó: «¿Cuánta gente se va a quedar sin la plata del día, cuánta gente que trabaja por jornales los va a perder, y cuánta gente va a perder la hora extra?». Y agregó: «Que dejen que los servicios funcionen, así el trabajador se va a expresar y vamos a tener bien en clarito quién quiere ir y quién no. Pero si cortan una ruta ¿Cómo mido yo el paro?

¿Qué es eso?»
, enfatizó.

Ratificó que
«si el país para a 50 por ciento de su capacidad productiva, se pierden 600 millones de pesos», y comparó ese monto con «el esfuerzo que hizo el gobierno para conseguir 225 para planes sociales». Bullrich, dijo que la protesta «es una barbaridad» y que «el sindicato que no cumpla con los servicios esenciales será denunciado a la Justicia». «Esto no es un paro, es una jornada de amedrentamiento a quienes quieren trabajar», concluyó.

También salió al ruedo el secretario de Seguridad Interior,
Enrique Mathov, quien advirtió que no va a «dudar» en dar la orden de despejar una ruta, si se montan piquetes durante el paro nacional que se inicia hoy al mediodía. Definió la medida como un «sistema anacrónico» y advirtió sobre el riesgo de que «se les haga perder la personería jurídica» a los gremios que no cumplan con los servicios básicos dispuestos por el gobierno.

«Estoy tratando de beneficiar a la gente que se ve sometida por la violencia»
, justificó el funcionario, quien anunció la realización de un operativo «preventivo» para evitar los cortes de ruta. De todos modos, aclaró que cuando se produzca la obstrucción de alguna vía, aguardará «la decisión de los jueces» que intervengan en cada caso.

Delitos

Mathov indicó que el lunes y martes pasados ya se registraron «varios delitos cometidos contra transportes de pasajeros», con el «objetivo de amedrentar y tratar por medio de la violencia de someter a la gran mayoría». Dijo que «vamos a tomar todas las medidas que estén a nuestro alcance para evitar que los violentos puedan concretar sus objetivos, aun cuando enarbolen banderas legítimas», enfatizó.

Mathov
reiteró que el gobierno garantizará la libertad de trabajo y prevendrá cortes de ruta durante las 36 horas del paro. Y agregó una advertencia ominosa: «Los argentinos conocimos ya, en años recientes y en los últimos 30 de la historia argentina, grupos que convencieron al resto de que por la violencia iban a conseguir objetivos, muchas veces legítimos, y sabemos todos que terminó muy mal», recordó. «Miles de muertos, postergación del desarrollo; nunca la violencia termina de resolver los problemas, con lo cual todo este mecanismo de cortes de ruta exigiendo, obligando o teniendo a las otras personas sometidas a la voluntad de algunos violentos, siempre va a terminar mal», aseguró.

El vocero presidencial tampoco se quedó atrás.
Ricardo Ostuni advirtió que el paro nacional convocado por las centrales sindicales «no tiene ningún argumento que sea valedero» y lo interpretó a «una disputa entre dos sectores de la CGT».

«Si es por la desocupación, hace cinco años que podríamos estar en paro todos los días. Si es por la recesión económica, tenemos 32 meses para estar de paro», se quejó Ostuni.

El ministro del Interior,
Federico Storani, también hizo su aporte y aseguró que el paro convocado por las tres centrales obreras «roza la apología del delito», por incluir la convocatoria a realizar cortes de ruta. El titular de la cartera política advirtió, además, que existe un «sistema montado para intimidar a los medios de transporte» y evitar que circulen.

«Si un trabajador no puede llegar por fuerza mayor podría quedar sujeto a la arbitrariedad de un patrón de echarlo sin indemnización. Resulta que nosotros estamos protegiendo más a los trabajadores que quienes dicen representarlos»,
dijo el funcionario en una traducción muy peculiar.

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