20 de septiembre 2004 - 00:00

El gobierno se despega del juicio a Boggiano

Horacio Rosatti salió ayer a señalar que «el gobierno no incide» a favor o en contra del juicio político al juez de la Corte, Antonio Boggiano, cuyo proceso se inauguró el jueves pasado en la comisión respectiva de Diputados.

En declaraciones poco convincentes al diario rosarino «La Capital», el ministro de Justicia comentó que «el gobierno no incide en esto, porque quienes tienen que decir lo suyo son los diputados -como Cámara acusadora-, y los senadores -como Cámara que juzga-. El Ejecutivo no maneja ni regula estas cuestiones», concluyó el sucesor de Gustavo Béliz.

Aunque los legisladores oficialistas de Juicio Político no lo admiten delante de los micrófonos, Néstor Kirchner dio precisas instrucciones de que no quiere más cambios en el máximo tribunal, tras las eyecciones de Julio Nazareno, Guillermo López, Eduardo Moliné O'Connor (el único que se marchó destituido y no renunció ante la amenaza de enjuiciamiento) y Adolfo Vázquez, salvo cubrir la vacante que dejó este último y que todavía no tiene candidato confirmado.

El presidente de la Nación hizo saber a los diputados que desea contar con una Corte estable, mientras se incorpora, además, Carmen Argibay, reemplazante de Moliné, quien todavía permanece demorada en el Tribunal Penal Internacional que juzga los crímenes de guerra de la ex Yugoslavia, en La Haya, Holanda
. Por ahora, la cúpula del Poder Judicial sesiona con un septeto de ministros, en lugar de los nueve que deberían animarlo.

• Compromiso

No obstante, Ricardo Falú (PJ-Tucumán) cumplió con el compromiso entre peronistas y opositores -UCR, ARI, socialistas, «transversales», etcétera- destinado a poner la lupa sobre todo los magistrados que se pronunciaron en los fallos cuestionados, Macri, Magariños, Dragonetti de Román y, sobre todo, Meller que permitió reunir 2/3 de los votos del Senado a fin de expulsar a Moliné por presunto mal desempeño en el cargo.

El gobierno sólo deseaba desplazar a los integrantes de la denominada «mayoría automática» menemista, ciclo que se cumplió con la deserción de Vázquez. Boggiano, si bien pudo haber sintonizado con aquellos colegas durante los '90, logró congeniar rápidamente con la doctrina jurídica kirchnerista. Pero no podía discriminarse a Boggiano en la comisión, máxime en medio de un fuerte debate en la bancada PJ -donde hay focos de resistencia al santacruceño- que pretenden seguir con acusaciones a este juez o a Augusto Belluscio. Por el momento parece difícil que prosperen tales iniciativas por falta de consenso doméstico y por la posición gubernamental.

Rosatti ni siquiera reconoció que el Presidente puede llegar a intervenir en el proceso que se abrió contra Boggiano. «
No interfiere en la actividad de otro poder», respondió como si hubiera puesto un casete en la entrevista con el matutino rosarino.

Al hablar de su forma de vincularse con los jueces, el ministro afirmó que «
la relación entre poderes es algo normal en un sistema democrático; otra cosa es tener injerencia. El pueblo prefiere que el Estado se presente con una única voz, no con quince voces ni dieciocho caras. Entonces, todo lo que puede ser punto de contacto en materia de proyectos de ley lo vamos a profundizar tanto con la Corte como con el Consejo de la Magistratura.Actuar de una forma diferente supondría aislarse de la realidad», reflexionó.

Consultado sobre quién podría ser el postulante presidencial para heredar a Vázquez en la Corte, dijo desconocer nombres y desmintió que él mismo pudiera resultar elegido. «
Se dice que su sueño, más que ser ministro de Justicia es llegar a la Corte», inquirió el periodista de «La Capital». « Mi sueño es que Boca salga otra vez campeón del mundo», ironizó Rosatti.

Dejá tu comentario

Te puede interesar