El kirchnerismo logra de nuevo partir a opositores
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A la puja en las bancas se sumó el clásico choque de barras desde los palcos. Uno estuvo ocupado por dirigentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Otro lo colmaron simpatizantes de Luis Patti, que reclamaron por el valor de su voto.
Ese tono, inusual dentro de la UCR que siempre cubre sus conflictos internos hacia el final, más las declaraciones públicas cruzadas ayer entre diputados de los dos sectores, dejó en claro que la crisis en el bloque radical tiene raíces que van más allá del tema Patti. Por eso lo curioso de haberse puesto Rozas a la cabeza de un grupo -que llegó anoche a 12 legisladores- que facilitaron el rechazo al ingreso de Patti en la tarea del kirchnerismo de reunir los dos tercios de los votos. Chironi, tildado de acuerdista con el gobierno por el chaqueño, terminó en la posición más dura.
En esa misma línea se ubicó Pedro Azcoiti que reclamó, mientras durante su discurso mostraba las boletas que compartió el duhaldismo con el ex comisario, «que se hagan cargo los peronistas de haber traído a Patti a la arena política. Si Patti es diputado lo va a ser por el peronismo, que le abrió las puertas para ingresar a la política».
Ese repaso histórico de Azcoiti graficado en las sábanas electorales incluyó boletas con Carlos Menem en las presidenciales de 1995, con Alfredo Atanasof, con el actual embajador en Paraguay, Rafael Romá, y con Jorge Landau, uno de los duhaldistas neokirchneristas que adelantó su voto en contra al ingreso de Patti.
En otra boleta de 1997 aparecía Patti como candidato a intendente de Escobar junto a la diputada Mabel Müller -también ahora del Peronismo Federal-, a Mario Cafiero, a la propia Graciela Camaño y la actual subsecretaria de Derechos Humanos bonaerense, Sara Derotier.
La santafesina radical Alicia Tate, finalmente, fue quizás la que mejor ejemplificó la postura oficial del bloque UCR, en contra de lo que sostuvieron los disidentes de la bancada: «La cruel paradoja es que el radicalismo tenga que defender el estado de derecho y eso implique defender el ingreso de alguien que está en las antípodas del radicalismo, contra quienes lo trajeron aquí y ahora no lo quieren con ellos».



