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24 de mayo 2006 - 00:00

El kirchnerismo logra de nuevo partir a opositores

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A la puja en las bancas se sumó el clásico choque de barras desde los palcos. Uno estuvo ocupado por dirigentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Otro lo colmaron simpatizantes de Luis Patti, que reclamaron por el valor de su voto.
El kirchnerismo consiguió ayer una nueva victoria en el recinto de Diputados. No por impedir el ingreso de Luis Patti a la Cámara, sino por haber utilizado esa vía para partir otro bloque, esta vez el de la Unión Cívica Radical que terminó votando dividida -algo extraño en ese partido- en el caso del ingreso del ex comisario. Esa fractura no es mérito completo del oficialismo, aunque haya colaborado en el empujón final, sino la consecuencia de dos posturasdistintas dentro de la bancada.Quienes más se oponían a una política de acuerdo con el gobierno terminaron votando ayer junto al oficialismo ( ejemplo, Angel Rozas) y quienes fueron tildados de pro kirchneristas (Fernando Chironi) se alinearon en defensa del ingreso de Patti. En el Peronismo Federal -neokirchnerismo-tampoco faltaron las tensiones. Después de haber pegado su boleta a la de Patti en la última elección -el caso emblemático es el de José María Díaz Bancalari- ayer esa bancada votó en contra del ex intendente de Escobar. Algunos integrantes de ese grupo se preguntaron si la decisión se debió al alineamiento ultrakirchnerista que les da razón de ser o a que la exclusión de Patti de la Cámara habilita que asuma en su reemplazo Dante Camaño, hermano de Graciela, la mujer fuerte del Peronismo Federal que incide tanto o más que Bancalari en la decisión de ese bloque.

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Como en cada ocasión que se debieron sancionar leyes complejas o votar temas espinosos, el kirchnerismo con su poder de seducción consiguió dividir a la oposición. No vale en su estrategia la política de acordar con bloques enteros, como sucedía con otros peronismos, sino la coptación hormiga de voluntades individuales.

  • Explicación

  • Quizás no puede considerarse que la posición de los radicales rebeldes a la conducción no obedeció a un acuerdo con el oficialismo, pero sí que no quisieron quedar atrapados en la lógica opositora de defender a Patti por el impacto institucional que significó prohibirle la entrada al Congreso.

    Esa posición se conoció oficialmente el lunes pasado cuando Liliana Bayonzo, Olinda Montenegro, Rino Fabris, Rozas y Víctor Zimmermann le enviaron a Chironi una carta expresando que «debemos reconsiderar las consecuencias de una posición sobre el tema que puede comprometer la trayectoria del radicalismo, históricamente hermanado en la defensa de los derechos humanos».

    Incluso en la misma misiva ya se adelantaba la futura desobediencia en caso de no existir acuerdo: «Si en definitiva, por apartarnos de la resolución mayoritaria de nuestro bloque, se decide sancionarnos según las advertencias ya formuladas, aceptaremos la decisión que corresponda en orden al principio de autoridad y disciplina».

    Ese tono, inusual dentro de la UCR que siempre cubre sus conflictos internos hacia el final, más las declaraciones públicas cruzadas ayer entre diputados de los dos sectores, dejó en claro que la crisis en el bloque radical tiene raíces que van más allá del tema Patti. Por eso lo curioso de haberse puesto Rozas a la cabeza de un grupo -que llegó anoche a 12 legisladores- que facilitaron el rechazo al ingreso de Patti en la tarea del kirchnerismo de reunir los dos tercios de los votos. Chironi, tildado de acuerdista con el gobierno por el chaqueño, terminó en la posición más dura.

    En esa misma línea se ubicó Pedro Azcoiti que reclamó, mientras durante su discurso mostraba las boletas que compartió el duhaldismo con el ex comisario, «que se hagan cargo los peronistas de haber traído a Patti a la arena política. Si Patti es diputado lo va a ser por el peronismo, que le abrió las puertas para ingresar a la política».

    Ese repaso histórico de Azcoiti graficado en las sábanas electorales incluyó boletas con Carlos Menem en las presidenciales de 1995, con Alfredo Atanasof, con el actual embajador en Paraguay, Rafael Romá, y con Jorge Landau, uno de los duhaldistas neokirchneristas que adelantó su voto en contra al ingreso de Patti.

    En otra boleta de 1997 aparecía Patti como candidato a intendente de Escobar junto a la diputada Mabel Müller -también ahora del Peronismo Federal-, a Mario Cafiero, a la propia Graciela Camaño y la actual subsecretaria de Derechos Humanos bonaerense, Sara Derotier.

    La santafesina radical Alicia Tate, finalmente, fue quizás la que mejor ejemplificó la postura oficial del bloque UCR, en contra de lo que sostuvieron los disidentes de la bancada: «La cruel paradoja es que el radicalismo tenga que defender el estado de derecho y eso implique defender el ingreso de alguien que está en las antípodas del radicalismo, contra quienes lo trajeron aquí y ahora no lo quieren con ellos».

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