21 de agosto 2001 - 00:00

El partido de Carrió también tendrá un Cafiero

Elisa Carrió terminará de armar esta semana la «pata peronista» del ARI (Argentinos por una República de Iguales), con la incorporación de Mario Cafiero y, eventualmente, Rafael Romá al bloque que encabeza la radical «combativa» en sociedad con socialistas y desencantados de Carlos Chacho Alvarez.

El desembarco del hijo de Antonio Cafiero -quien sería el segundo integrante de la familia en abandonar el PJ, después de Juan Pablo Cafiero que emigró con Chacho en el '89- tendría su correlato inmediato en las elecciones del 14 de octubre, en la provincia de Buenos Aires.

Cafiero
admitió a este diario que mantiene «excelentes relaciones» con Carrió y compañía, si bien se negó a avanzar acerca de una «hipotética» postulación en las boletas del ARI bonaerense, primer paso de la ampliación de la «entente» de centroizquierda. Hasta las 24 del sábado, cuando caduca el lapso para presentar las tiras de octubre, disponen de tiempo para definir la situación. El ex vicegobernador de la provincia no tendría apuro en formalizar su pase, ya que tiene el escaño garantizado hasta los comicios de 2003. A contrario sensu de Romá, Cafiero junior termina su mandato como legislador el 10 de diciembre y el dedo de Eduardo Duhalde lo pasó por alto a la hora de componer la lista del peronismo de la provincia.

Olvidado por sus compañeros, podría ocupar uno de los primeros puestos en la papeleta que animarán, entre otros, el socialista democrático Jorge Rivas y el ceterista Jorge Giles, exiliado del Frepaso. Se baraja, asimismo, la alternativa de que Cafiero dispute la senaduría formando dúo con Marcela Bordenave, viuda de Germán Abdala y fundadora del Frente Grande (quien deberá renovar la banca de la Cámara baja dentro de 2 años). Esta variante sería una verdadera provocación para el duhaldismo que lleva a su propio líder hacia la Cámara alta.

Un acuerdo electoral con Carrió no resultaría sólo funcional para Cafiero, quien se aseguraría la continuidad laboral hasta el 2005 si fuera como diputado y Carrió cumpliera su promesa de encabezar los actos de sus amigos, sea cual fuere el distrito. También la otra parte lograría afianzar el trípode sobre el cual pretende crecer y abrir sucursales del ARI en todo el país, peronismo, radicalismo y socialismo. El movimiento Argentinos por una República de Iguales cuenta con 14 miembros en el Congreso, provenientes del PSD (Alfredo Bravo, Héctor Polino, Oscar González y Jorge Rivas), la UCR ( Carrió, Fernando Cantero y los santiagueños Mario Bonacina y Miguel Mukdise), el Frente Grande de origen justicialista (los gremialistas Bordenave, Eduardo Macaluse, Elsa Quirós y Giles), más el peronista díscolo de Entre Ríos Juan Domingo Zacarías y el demócratacristiano José Luis Lanza. Con Cafiero y, quizá, Romá, se afianzaría como la tercera fuerza del Poder Legislativo antes del recambio de fin de año, detrás de la Alianza y el PJ, y quedaría en inmejorables perspectivas para la próxima temporada.

Las tratativas, aún cuando no lleguen a buen puerto, le habilitarían una chance de último momento a Mario Cafiero, a quien el duhaldismo procuraría retener. El cacique de Lomas de Zamora acostumbra colar en sus nóminas caciques «progre» al estilo del fallecido intransigente Oscar Alende -recientemente, intentó acercarse, sin éxito, al cura Luis Farinello-, razón por la cual una fuga desde sus propias filas hacia el lilismo le podría dispersar votos por izquierda. Más si se trata de un apellido ilustre para el peronismo.

Cafiero (h) sondeó a su padre acerca de la posibilidad de abandonar el partido y acoplarse a la aventura de Carrió. Aunque se trata de una decisión estrictamente personal, Antonio Cafiero -sostienen sus amigos-no alentaría, precisamente, un cambio de casaca. Antes que la deserción de Mario, el senador suplente de Duhalde imagina que su otro descendiente en el terreno político, «Juampi» Cafiero, retorne alguna vez al PJ de la mano del antecesor de Carlos Ruckauf. Pasó la era Chacho Alvarez, que soñó siempre en llevarse al veterano Antonio al Frepaso, un partido del siglo pasado.

Hay antecedentes que no pueden obviarse y que pueden ser definitorios. Hace un año que Mario Cafiero y Carrió se firman mutuamente los proyectos de ley y de declaración que presentan por kilo en la Cámara baja. El último gesto solidario de la chaqueña consistió en apoyar una iniciativa antiusura, promovida por su colega del PJ. A modo de retribución, hace dos viernes consiguió el respaldo cafierista durante el lanzamiento del polémico preinforme de la Comisión de Lavado.

La corriente afectiva no se limita a
Carrió. El mismo Bravo, que viene de la vertiente socialista más sospechada de antiperonista, simpatiza con Junior. A pesar de que don Alfredo es fanático riverplatense y los Cafiero son sinónimo de Boca, los une la obsesión por investigar el origen y las fluctuaciones de la deuda externa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar