El peronismo ligado al Presidente logró ayer que la jueza María Servini de Cubría decretara la intervención del PJ de la Capital, desplazando de la conducción al ex SIDE y ex diputado Miguel Toma. La medida la dispuso la jueza tras la renuncia de un número grande de congresales, movidos desde el oficialismo para producir una acefalía y motivar el cambio. Fue designado interventor un veterano burócrata, el abogado Ramón Ruiz. Viene de mandar en el peronismo de Corrientes y antes fue veedor de Servini en los congresos duhaldistas del PJ nacional que hicieron presidente a Néstor Kirchner.
Otra vez, la jueza María Romilda Servini de Cubría intervino el PJ de la Capital Federal. La medida tomada por la magistrada, que anticipó este diario, se produjo como consecuencia de la disputa interna de los sectores que responden al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, contra la conducción de Miguel Angel Toma, con la idea de que el ex titular de la SIDE no represente al distrito en la reunión del congreso nacional del PJ que tiene cita hoy.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los seguidores de A. Fernández desataron la acefalía partidaria la semana pasada cuando hicieron renunciar a 38 consejeros, más de la mitad, y juntaron las renuncias también de 29 suplentes, lo que fue citado por Servini en su resolución. Los tomistas habían presentado la declaración de un renunciante arrepentido, quien habló de presiones para poner su firma en el dimisión, pero igualmente con 37 renuncias sobre los 73 consejeros, la acefalía estaba provocada.
La jueza nombró un interventor judicial, Ramón Ruiz (ver nota aparte), un abogado que recientemente cumplió la misma misión en el peronismo correntino. Así, Servini intervino la totalidad del partido que ahora el designado -una vez que acepte el puesto-deberá normalizar. Una película ya repetida en el peronismo porteño, que desde 2000 viene de sucesivas intervenciones partidarias y judiciales, hasta que realizó elecciones en el verano de 2003, las que consagraron presidente a Toma.
La idea de los seguidores de Fernández era que Toma no se sentara hoy en el congreso partidario como representante de la Capital Federal, ya que es un distrito que no tiene gobernador del peronismo y por eso le corresponde al titular del partido, como eco de la puja Eduardo Duhalde-Néstor Kirchner. El resultado de esa cinchada podría haber dado, a favor de Kirchner, que el titular del congreso metropolitano, Víctor Santa María -de los seguidores de A. Fernández, junto con Juan Manuel Olmos-, ocupara la silla por Toma, pero Servini directamente intervino no sólo el consejo, sino también el congreso del PJ Capital.
Ahora, el interventor debe convocar a elecciones, un procesoque puede demorar más de tres meses y que esperan los oficialistas peronistas que se presente el propio A. Fernández como candidato a titular del partido, en una elección interna que podría ya dirimir las candidaturas a diputados nacionales y legisladores porteños para las urnas de 2005.
• Otra razón
En esas boletas encuentra otra razón el peronismo de Kirchner en la Ciudad de haber provocado la acefalía: licua el apoyo del sello PJ a Mauricio Macri, quien con el guiño de Duhalde lo obtuvo para su pasada candidatura a jefe de Gobierno porteño. Una elección de nueva cúpula en el PJ Capital que ganara A. Fernándezo sus aliados no le daría, por supuesto, el sello a Macri para que compita en 2005 para diputado nacional por el distrito. Ya se sabe que el favorito de esos peronistas kirchneristas resultó Aníbal Ibarra, quien retribuyó el aval con diversos cargos en el Gobierno porteño.
Los opositores a Toma se reunieron anoche en el sindicato de porteros y emitieron un documento que piensan hacer leer hoy a Roberto Digón en el congreso del justicialismo. «Que nuestro partido con el peso de su historia no vuelva a ser furgón de cola de ningún empresario devenido en político, sino protagonista de un nuevo frente electoral que gobierne la Ciudad.» Lo redactaron, entre otros, el amigo de A. Fernández Héctor Cappacciolli, Tito Pandolfi, Edelmiro Rodríguez y Adalberto Asaad.
Dejá tu comentario