8 de agosto 2002 - 00:00

El PJ espera a Duhalde para voltear los decretos-trampa

Eduardo Duhalde en persona tendrá que saldar la polémica con gran parte del PJ (gobernadores y Carlos Menem) y la UCR por los decretos electorales. Ayer, a pesar de que el gobierno comenzó a retroceder, Jorge Matzkin no pudo complacer a los senadores peronistas que marcharon hasta el Ministerio del Interior para exigir que se confeccionen padrones especiales para las internas abiertas -eso restringiría las votaciones partidarias del 24 de noviembre a afiliados e independientes la votación-o que se obligue a las agrupaciones con lista única a someterse al mismo régimen de selección de candidatos, como reclamó y consiguió Elisa Carrió y quiere hoy José Manuel de la Sota para doblegarlo a Carlos Menem en la interna del PJ.

La inquietud de los visitantes ya puso al borde de la ruptura al menemismo de Diputados y está centrada en impedir que afiliados de otras agrupaciones que ese día no están obligados a competir puedan influir en la contienda justicialista, por ejemplo, el ARI, eximido de ir a interna abierta.

•Nueva vía

En la víspera, Matzkin repitió lo que ya había argumentado delante de Eduardo Bauzá y una decena de diputados del PJ de Anillaco: «Vamos a seguir conversando para tratar de encontrar una solución». Pero esta vez le agregó una nueva vía de negociación.

«Si es necesario, pueden esperar a que vuelva el Presidente desde Colombia y lo charlan con él directamente; yo lo voy a poner al tanto de la situación, mientras»
, prometió con ánimo conciliador el ministro del Interior a la delegación senatorial que animaron José Luis Gioja (San Juan), Ada Maza (La Rioja), Marita Pérceval (Mendoza), Marcelo López Arias (Salta) y Beatriz Halak (Córdoba).

Gioja
procuró por todos los medios acercar posiciones, aunque no ayudó mucho el previsible discurso de Matzkin. «Es muy complejo confeccionar padrones con independientes y afiliados de cada partido, ya se lo he comentado a los gobernadores que me hablaron preocupados por esta cuestión», insistió el funcionario.

Tampoco parece de trámite sencillo forzar a que las agrupaciones o alianzas con listas únicas monten internas abiertas y pierdan así la exclusividad de designar a los miembros de sus papeletas. En el Congreso, se barajó la posibilidad de imponer un piso de votos para consagrar las fórmulas consensuadas y sin competencia doméstica.

•Congelamiento

Gioja habló de no desechar «ninguna alternativa», si bien prometió discutirlo a fondo la semana que viene en el bloque. Por supuesto, dejaron en el freezer las iniciativas radicales y provinciales (más otras de peronistas de Diputados) para rechazar el veto a la confección de padrones especiales, más otra de Eduardo Menem que destaca la incongruencia de la ley sancionada con los decretos reglamentarios.

De inmediato, surgió el primer inconveniente de peso para hacer una norma correctiva. A diferencia de lo que sucede con los padrones -un impedimento fáctico, entre otras cosas, por falta de tiempo-, se trata de problemas de quórum. La modificación que incorpore un piso de votantes debería hacerse mediante ley, algo casi impracticable con la oposición de radicales y aristas.

A pedido del ARI, precisamente, el decreto presidencial excluyó a los partidos o frentes que acuerden una sola fórmula. Antes,
Lilita -con ayuda de la UCR que no quiere cederle más votos por izquierda-logró que Diputados aprobara un aparentemente inofensivo proyecto de resolución que exceptúa a quienes consensuen una sola boleta de la interna abierta obligatoria y simultánea. Los peronistas, obviamente, levantaron las manos en el mismo sentido. En el Ejecutivo, les hicieron caso y hoy es la piedra del escándalo.

Ada Maza
repitió pronunciamientos ya escuchados por Matzkin durante el raid de Bauzá y compañía. «Hay que revisar los decretos ya mismo», disparó la hermana del mandatario riojano. El esposo de Ada, el legislador provincial Nicasio Barrionuevo (a ojos menemistas, « el Barrionuevo bueno»), fue más lejos y le mandó un duro telegrama a Duhalde reclamándole que cese los ataques contra Menem.

Menos virulento,
López Arias subrayó que «hay cosas que pueden afectar la tranquilidad de los candidatos a presidente: las reglas de juego deben ser muy claras y trasparentes». Todos entendieron que su mayor preocupación estaba centrada en la tranquilidad de Juan Carlos Romero.

El senador salteño reconoció, asimismo, los contratiempos que podía ocasionar emprolijar los padrones electorales.
«Es que varios partidos chicos hicieron afiliaciones truchas para justificar su existencia y, por lo tanto, resulta que muchos independientes se enteran que figuran como militantes de fuerzas que desconocen», reflexionó en voz alta López Arias.

La delasotista
Halak, a quien nadie esperaba en la cita (no es miembro de la mesa del bloque o autoridad del cuerpo como los demás colegas, pero igual asistió), se limitó a señalar que «no hay mala voluntad» como si fuera más una vocero de Interior que una representante del Poder Legislativo. En ese momento, Maza pensó que la posibilidad de que voten afiliados a otros partidos en la interna PJ fue diseñada para perjudicar a Menem y favorecer a De la Sota.

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