La dispersión del PJ porteño tiene un límite: el año próximo necesitarán más votos para un diputado nacional que para uno porteño y la tarea del interventor, el sanjuanino Jorge Escobar, pasa por lograr una unidad que hasta ahora se ha mostrado esquiva. En medio de penurias financieras ha convocado para la semana próxima a todos los sectores para comenzar por reformar la Carta Orgánica, pero durante el fin de semana la reunión se levantó por falta de incentivo para el encuentro.
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Mientras tanto, sigue sin definirse la pelea porteña entre menemistas y ruckaufistas, divididos por la elección de autoridades y candidatos. Sin embargo, ahora se va tomando conciencia de que hay un límite para la intriga política: para ganar una banca el año que viene se necesitará por lo menos 6,5% de los votos, es decir no menos de 130.000 papeletas de un mismo partido. Esa cifra es mucho más de lo que obtuvieron quienes compitieron por una banca en la Legislatura de la Capital. No es lo mismo renovar 13 bancas, como ocurrirá en el 2001 para Diputados, que las 60 del ex Concejo Deliberante sin piso electoral. De ahí la presencia en un escaño de Mario «Pacho» O'Donnell (que no llegó a 2 por ciento) o las variadas expresiones de la izquierda en el recinto de la Ciudad de Buenos Aires. Y para figurar va a ser necesario unir fuerzas, porque divididas es probable que ninguna pueda hacer nada. Una especie de unidad con fórceps que les permita seguir existiendo, después del terremoto del '99 que los dejó en ruinas. Por otra parte, la pelea entre los Carlos, Menem y Ruckauf, tiende a desarmarse porque el segundo advierte que si quiere ser candidato en el 2003, tiene que serlo de un PJ unido, y consecuentemente quienes los siguen también están dispuestos a deponer enconos y enfrentamientos.
El interventor Escobar -afianzado después del respaldo dado en los últimos días por Menem-, no logra reunir a las distintas líneas internas con el propósito de avanzar en la reforma de la Carta Orgánica, mientras trata de ordenar las devastadas finanzas partidarias. Por lo pronto, ordenó cancelar dos de las tres líneas telefónicas que había en el local de la calle Alsina, buscando aliviar la exangüe caja partidaria.
Las reformas a la Carta Orgánica tratarán de que se obtengan a través del consenso, aunque sigan tironeando los menemistas que insisten en querer elegir en una sola interna auto-ridades y candidatos, mientras los que siguen a Ruckauf reiteren que deberán estar separadas, primero autoridades y después recién candidatos. El otro tema sobre el que todavía no hay acuerdo es el padrón de afiliados. ¿Habrá uno nuevo a través del sistema de voto-afiliación el día de la interna? ¿O se buscará depurar el actual, al que impugnan por irregular y fraudulento? Dos temas sobre los que aún persisten las diferencias. Escobar planteará la necesidad de modificar la carta para impedir las dobles postulaciones: el que es autoridad partidaria debe ser becado por el partido para dedicarse full-time, y no podrá ser candidato a ningún cargo electivo. La otra es eliminar las 400 unidades básicas para que exista una sola por circunscripción, es decir 28. Y serán menos aún si en lugar de la tradicional división política se apunta a las 16 alcaldías que en algún momento se pondrán en marcha en la Capital Federal y que forman parte de la reforma partidaria proyectada.
En el peronismo porteño no existe hoy ningún grupo hegemónico, salvo algunos aparatos sindicales que sirven para la interna (el caso del portero Víctor Santamaría, por ejemplo) pero no pesan el día de la elección general. Béliz y Roy -«no me siento representada y no hay garantías»- no están dispuestos a abandonar el nicho construido y creen poder hacer una buena elección en diputados y senadores por su cuenta. Para los dos el objetivo se proyecta al 2003, momento en que definirán dónde quieren estar. La duda pasa por el grupo de Jorge Argüello & compañía, que aseguran que cobrarán caro el permanecer para el 2001 en la alianza con Domingo Cavallo-Béliz, de la que ya emigró Iribarne. Por otra parte, Argüello ha puesto como condición para volver al PJ ser el candidato a presidirlo, algo que nadie le puede asegurar. Así, encontró la excusa para no volver por ahora.
El ruckaufismo, mientras tanto, detrás de hombres como Diego Guelar y Fernando Maurette, más Diego Santilli, Horacio Rodríguez Larreta (h), Eduardo Rollano, Hernán Corach, Roberto Digón, Amadeo Genta y Ramón Valle, intenta reagruparse convocando a sumarse a todos, sin exclusiones, para medirse en todo caso en internas. Miguel Angel Toma-Cristian Ritondo siguen de cerca los escarceos sin definirse totalmente, en tanto que Guillermo Oliveri (ex Béliz) se perfila como uno de los candidatos. Por último y desde el menemismo, Daniel Scioli acompañado por Javier Mouriño y Raquel «Kelly» Olmos, más Andrés Rodríguez, Fernando Niembro y Juan Minichillo, apuestan a repetir la elección del '97, cuando el ex deportista primero ganó la interna y luego hizo la mejor elección del peronismo en muchos años, superando 20 por ciento de los votos.
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