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"Cada miércoles, cada audiencia general, el Papa recibe centenares de cartas, pañuelos (no solo verdes), gorras y demás obsequios. Utilizar la entrega de un "regalo trampa" sin que el destinatario supiera qué era ni qué buscaba no parece muy honesto...", escribió la vocera en su cuenta de Twitter.
La representante vaticana se refería al pañuelo que Nicolás Fuster, un joven estudiante argentino radicado en Roma le entregó a Francisco junto a una carta. En la misiva, Fuster instaba al Sumo Pontífice a reflexionar sobre la legalización del aborto.
"El aborto sucede. No es esa la discusión, sino si queremos un aborto legal y seguro, o si queremos un aborto ilegal, practicado de manera clandestina, muchas veces comprometiendo seriamente la salud o directamente la vida de las mujeres", escribió el estudiante en la carta.
Finalmente, Fuster le dijo en la misma a Francisco: "Usted tiene una oportunidad de oro para abandonar la tradición de la Iglesia de llegar siempre 300 años tarde. Estoy seguro de que, aún siendo Papa, puede comprender la delicadeza de la cuestión y revisar algunas posiciones, como lo hiciera con los homosexuales".
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