15 de agosto 2002 - 00:00

El "voto travesti" divide al Congreso

Jorge Matzkin cosechó ayer más reproches del menemismo de Diputados que esperaron en vano su presencia para zanjar la polémica por los decretos electorales.

«Si no los cambian, nos vamos del bloque, les vaciamos la interna y ustedes arréglense con De la Sota», desafiaron los emisarios de Carlos Menem a los duhaldistas, durante una acalorada deliberación de bancada de Diputados, originalmente preparada para recibir al ministro del Interior.

Matzkin adujo problemas de agenda y visitó el Congreso sólo para entrevistarse con el bloque de senadores. Recién hoy, a las 16, se trasladará hasta la Cámara baja para escuchar las quejas generalizadas. Iba a hacerlo a las 18, pero se convino adelantar el encuentro sobre la marcha, porque al anochecer de los jueves los legisladores del interior suelen emprender el consuetudinario éxodo hacia sus provincias (un clásico inamovible).

En el Senado, Matzkin escuchó ayer a las partes en pugna, en un ambiente no muy distendido. Los riojanos Eduardo Menem y Ada Maza; Sonia Escudero (Salta) y Angel Pardo (Corrientes) hablaron de fraude y demandaron la modificación de los decretos. En la vereda opuesta, Jorge Yoma, ahora enrolado en el delasotismo, se sinceró con el ministro. «Toto, por esta interna nadie da un peso porque no parece transparente», dijo el contradictor doméstico de los Menem. «Que se vote con padrón general y listo», repitió Yoma, sin ocultar la intención del ex menemista de beneficiar ahora al candidato cordobés.

• Callejón

La mayoría -menemistas y delegados de los gobernadores- quieren que se respete la sanción original de la Ley 25.611. Es decir que sólo puedan votar en las internas abiertas y simultáneas del 24 de noviembre los afiliados que correspondan a cada partido y los independientes aunque se sabe que esto conduce a un callejón sin salida porque no hay padrones actualizados para distinguir. Algo similar reclaman los radicales y hasta los provinciales Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y el neuquino Pedro Salvatori (MPN).

De ninguna manera, aceptan lo que ya irónicamente se conoce en el Congreso como «voto travesti», en alusión a afiliados de otras agrupaciones que podrían participar en la selección de candidatos ajenos, según decretó el presidente designado. Delante de José Luis Gioja y compañía, Matzkin rondó la idea de «excluir a los otros afiliados» y hacer votar con los padrones de los partidos que hagan interna y de independientes, planteo que se atribuye a José Manuel de la Sota. Yoma sorprendió con su discurso: «Eso es una pelotudez. Vos, dijiste, que había 9 millones de afiliados a todos los partidos y que 3,8 millones pertenecen al peronismo; entonces no podés dejar afuera a 5 millones de personas que, en algunos casos, pertenecen a partidos casi desaparecidos como el MID, el PI o la UCeDé», concluyó el riojano que se referencia en Córdoba, aunque con criterio propio.

En la bancada PJ de Diputados, el faltazo de Matzkin precipitó una tormenta. Juan José Alvarez, que llegó hasta allí para hablar de inseguridad y de la Corte Suprema (ver notas aparte), se quedó con varias de las filípicas destinadas a su colega de la cartera política.

«La verdad es que nosotros esperábamos al ministro del Interior», lo saludó el cordobés Oscar González. A continuación, al jefe de Justicia le llovieron cargos por la ola de delitos desde los cuatro costados del salón. Después de que se retiró Alvarez -bastante golpeado, por cierto-, los diputados a solas siguieron discutiendo sobre un Matzkin ausente. Muchos menemistas comenzaron a deslizar sospechas sobre los motivos ocultos que supuestamente provocaban la postergación del raid.

Más que prevenido, el riojano Ricardo Quintela se plantó delante de Humberto Roggero y le advirtió: «Mirá que no queremos que Matzkin venga a vernos mañana (por hoy) con los decretos ya firmados; la idea es que escuche nuestras propuestas para corregirlos», insistió Quintela, aunque sabe que no hay propuestas serias.

El coordinador de bloque, con diplomacia y advertido del riesgo de fractura de la bancada que alienta el menemismo, trató de tranquilizarlo. «'Gitano', me extraña... Ya hablamos con el 'Toto' y quedamos en tomarnos esta semana para charlar», lo confortó. «Estamos en plena tregua», se divirtió Roggero, quien intenta demostrar que está ajeno a las disputas de entrecasa por su condición de autoridad del bloque, a pesar de que se dejó fotografiar en el lanzamiento de De la Sota, el mes pasado.

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