El "voto travesti" divide al Congreso
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De ninguna manera, aceptan lo que ya irónicamente se conoce en el Congreso como «voto travesti», en alusión a afiliados de otras agrupaciones que podrían participar en la selección de candidatos ajenos, según decretó el presidente designado. Delante de José Luis Gioja y compañía, Matzkin rondó la idea de «excluir a los otros afiliados» y hacer votar con los padrones de los partidos que hagan interna y de independientes, planteo que se atribuye a José Manuel de la Sota. Yoma sorprendió con su discurso: «Eso es una pelotudez. Vos, dijiste, que había 9 millones de afiliados a todos los partidos y que 3,8 millones pertenecen al peronismo; entonces no podés dejar afuera a 5 millones de personas que, en algunos casos, pertenecen a partidos casi desaparecidos como el MID, el PI o la UCeDé», concluyó el riojano que se referencia en Córdoba, aunque con criterio propio.
En la bancada PJ de Diputados, el faltazo de Matzkin precipitó una tormenta. Juan José Alvarez, que llegó hasta allí para hablar de inseguridad y de la Corte Suprema (ver notas aparte), se quedó con varias de las filípicas destinadas a su colega de la cartera política.
«La verdad es que nosotros esperábamos al ministro del Interior», lo saludó el cordobés Oscar González. A continuación, al jefe de Justicia le llovieron cargos por la ola de delitos desde los cuatro costados del salón. Después de que se retiró Alvarez -bastante golpeado, por cierto-, los diputados a solas siguieron discutiendo sobre un Matzkin ausente. Muchos menemistas comenzaron a deslizar sospechas sobre los motivos ocultos que supuestamente provocaban la postergación del raid.
Más que prevenido, el riojano Ricardo Quintela se plantó delante de Humberto Roggero y le advirtió: «Mirá que no queremos que Matzkin venga a vernos mañana (por hoy) con los decretos ya firmados; la idea es que escuche nuestras propuestas para corregirlos», insistió Quintela, aunque sabe que no hay propuestas serias.
El coordinador de bloque, con diplomacia y advertido del riesgo de fractura de la bancada que alienta el menemismo, trató de tranquilizarlo. «'Gitano', me extraña... Ya hablamos con el 'Toto' y quedamos en tomarnos esta semana para charlar», lo confortó. «Estamos en plena tregua», se divirtió Roggero, quien intenta demostrar que está ajeno a las disputas de entrecasa por su condición de autoridad del bloque, a pesar de que se dejó fotografiar en el lanzamiento de De la Sota, el mes pasado.



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