La frase fue tan corta como sencilla y, sin embargo, tocó la fibra del electorado del Frente de Todos que tenía que tocar. “Vamos a volver a ser felices”, dijo la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner durante un acto en La Plata dejando atrás los furcios comunicacionales que opacaron al Gobierno durante la semana pasada.
Control de daños: el Gobierno ajusta la comunicación para "reducir el margen de error"
Faltan tres meses para las PASO y en el Gobierno recalibran la estrategia comunicacional. Puertas adentro del FdT resuena la palabra "unidad", pero también hay juego propio.
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No es algo que no se haya dicho (con otras palabras) en boca de Alberto Fernández. Pero la repetición del discurso presidencial, que en los últimos meses se usó tanto para salir a explicar las medidas de Gobierno como para contestar a las críticas de la oposición y al mismo tiempo hacer campaña, evidenció que no es política ni discursivamente rentable la sobreexposición de un mandatario que, además, viene de un año entero de tener que poner la cara para pedir a los argentinos y argentinas que se guarden en sus casas.
En Casa Rosada se hicieron eco de los problemas en materia comunicacional y se trabaja para resolverlos. En la tarea están abocados el secretario de Medios, Francisco Meritello, el secretario de Comunicación, Juan Pablo Biondi y el propio Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
Los primeros resultados llegaron este jueves. Desde Salta, a donde viajó para participar de los actos conmemorativos por el bicentenario de la muerte de Martín Miguel de Güemes, Alberto Fernández brindó un discurso con tono conciliador, donde apeló al concepto de "unidad” y dijo que “no es tiempo de disputas, ni de perder tiempo en debates estériles”. Al mismo tiempo, recurrió a la campaña de vacunación contra el coronavirus como salida de la pandemia. Más allá de lo dicho, el dato más importante de esa jornada fue que el primer mandatario dejó la improvisación de lado y se ciñó al discurso que tenía preparado en su atril, al que acudió varias veces.
A tres meses de las PASO, el oficialismo sabe que tiene que reducir el margen de error al mínimo y que furcios como el cometido durante la visita de Pedro Sánchez, pueden opacar la agenda sobre la que quiere echar luz el Gobierno, que es la del operativo de vacunación.
Por eso, en Casa Rosada miraron con buenos ojos el discurso de Cristina, que apareció en el momento justo para oxigenar al Gobierno y sirvió a modo de ordenador. Sin embargo, la presencia de la Vicepresidenta también fue un espaldarazo político para el gobernador Axel Kicillof, en momentos de campaña en los que es inevitable pensar que el resultado de las legislativas servirá de base para el armado político con miras a 2023.
En ese sentido, la comunicación y la postura del Frente de Todos hacia el afuera no está fallando: para ganar las legislativas hay que mantener la unidad que los llevó al Gobierno, un capital político importante sobre todo en momentos en que la oposición se dirime en internas. Sin embargo, los principales actores políticos de la coalición no descuidaron esta semana sus espacios.
Una prueba de ello, como se mencionó, es el acto encabezado en La Plata el lunes por el gobernador Kicillof y la Vicepresidenta. El gobierno bonaerense apuesta fuerte a su mejor caballito de batalla, que es el operativo de vacunación, donde no solo se alcanzó un récord sino que se logró la primera firma de contratos a nivel provincial. En ese sentido, la presencia de la presidenta del Senado fue un espaldarazo clave para Kicillof.
En Casa Rosada miraron con incredulidad cuando se preguntó por la posibilidad de que gestionara un encuentro entre el presidente argentino y Joe Biden. “Massa no viajó a conseguir una invitación, fue allá a hacer su propia agenda”, aseguraron fuentes de Balcarce.
Antes de irse, el dirigente del Frente Renovador aportó los acuerdos necesarios para conseguir leyes clave, entre las que se destaca la postergación del calendario electoral, y se movió rápidamente para presentar un proyecto de monotributo que alivie al sector tras el anuncio del aumento retroactivo. A su regreso, deberá sumar voluntades para aprobar la “Ley Pandemia”.
Pero esto último no será lo único que espere a Massa cuando retorne de Estados Unidos. El rearmado del Frente Renovador en la Ciudad de Buenos Aires, que tendrá a Juan José Tufaro como principal referente, también será una tarea a la que se abocará el político.





