1 de agosto 2002 - 00:00

Elisa Carrió

Hemos ya publicado la semblanza de dos candidatos al proselitismo que viene. Fueron Carlos Reutemann (entonces lo era) y José Manuel de la Sota. Hoy agregamos a la principal figura del ARI.

Elisa Carrió
Elisa Carrió
En el planeta Carrió, curiosamente, no hay televisión. En el living de Elisa Carrió -la candidata más televisiva-, su lugar lo ocupa una imagen de la Virgen María. Para ver TV, es necesario ir hasta las dependencias de servicio, dominio de Ely, la chica cama adentro del departamento de avenida Santa Fe al 1500, en el porteño Barrio Norte. Quizá la ausencia de televisores sea una fobia provocada por la sobredosis de la chaqueña frente a las cámaras en sets de canales abiertos o de cable.

Los diarios llegan a granel, especialmente los fines de semana. Hay locales y del exterior, pero los domingos suelen quedar hasta después del mediodía apilados en el palier del edificio. Los vecinos sólo se quejan por el incesante desfile de caciques del ARI.

Ella prefiere leer obras religiosas, filosóficas o ensayos políticos, o bien escuchar lo que le comentan sus amigas del Congreso, Liliana Chiernajowsky -esposa de Carlos Chacho Alvarez y secretaria del bloque ARI-y la diputada Graciela Ocaña -ex frepasista-, que suele visitarla los fines de semana. Con Carrió, Ocaña acostumbra salir a caminar y charlar algunos sábados.

El celular y la pupa de maquillaje no entran en la cartera de Carrió. Ya es suficiente con el crucifijo y la Biblia. Pero siempre hay alguien alrededor de ella con un teléfono móvil, por caso, María del Carmen. Ella es la mano derecha en la vida cotidiana. Lleva la agenda y es una de las llaves para ingresar al planeta Carrió.

Es una secretaria que excede el rubro administrativo. Atiende en los ámbitos de trabajo de la jefa espiritual del ARI, su casa de la avenida Santa Fe y el despacho en Diputados, que ahora pasó a convertirse en el principal centro de operaciones. Es lógico: Carrió dejó de tener una oficina común en el anexo de la Cámara como todos los legisladores y cuenta con un bufete con dependencias por su condición de titular de la bancada ARI, la tercera fuerza del cuerpo (18 miembros), desde diciembre pasado.

Durante los viajes de
Carrió, María del Carmen permanece en Buenos Aires y coordina el cronograma de actividades de la chaqueña con las tareas proselitistas.

• Sin asesores

Los íntimos de la ya lanzada candidata presidencial advierten que no existen asesores de discurso ni de imagen. «Lilita» escribe a mano alzada, y a cualquier hora del día -incluso de madrugada-, los discursos. Su secretaria se encarga, en algunos casos, de pasarlos en limpio en una PC del Congreso o en el propio domicilio de Barrio Norte.

La chica que atiende las cuestiones domésticas, Ely, cuida de Victoria -la hija de 12 años de
Carrió-, prepara la comida y hasta maquilla a la líder del ARI, cuando las circunstancias excepcionales lo requieren (no hablamos, precisamente, de una cena con banqueros sino de una sesión de fotos de campaña). La heredera de «Lilita» sobresale por personalidad. Cuando su madre mantenía reuniones políticas en casa, intervenía en las discusiones, sin ruborizarse. Ely también recibe a los chicos del «delivery» que traen pizza o empanadas casi cotidianamente. La pizza, al igual que los chocolates, es una de las debilidades gastronómicas de Carrió y sirve para improvisar cenas a última hora, después de jornadas trajinadas.

El grupo político más cercano está integrado por los miembros fundadores del ARI: los socialistas
Alfredo Bravo (primus inter pares y habitué del departamento de la avenida Santa Fe); Jorge Rivas y Oscar González, a quienes se sumaron el peronista Rafael Romá (ex vicegobernador de Duhalde y actual enlace con el gobierno), Ocaña, Chiernajowsky y otros. Bravo & Cía. fueron el «filtro» de cualquier incorporación hasta los comicios de octubre pasado, aunque Carrió -previo paso por María del Carmen- nunca cedió el poder de admisión y permanencia.

Para aspirantes a delegaciones provinciales del ARI se consulta, además, a varios chachistas arrepentidos, al tucumano
José Vitar o a los sindicalistas asociados a Carrió, en especial a Marcela Bordenave, viuda de Germán Abdala (factótum del grupo de los 8 disidentes del PJ en 1989) y dómine de ATE, y a los ceteristas Eduardo Macaluse y Elsa Quirós.

• Cófrade

En el Congreso hay un diputado extra que no figura todavía en las planillas oficiales, pero ocupa un lugar preponderante en el planeta Carrió: el demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez, que integra el ARI a nivel mediático, amistoso e ideológico, pero no partidario. Desde el escándalo de las cajas sobre supuesto lavado de dinero, se convirtió en cófrade inseparable de «Lilita». En el sector de consejeros se destaca el economista Rubén Lo Vuolo, encargado de redactar «papers» para Carrió. El periodista Héctor Timerman es también hombre de consulta, a partir de su incorporación a las boletas del ARI en 2001.

Con la Iglesia no hay vínculos muy notorios con la jerarquía, aun cuando se le conoce simpatía mutua con monseñor
Jorge Casaretto y una relación cordial con Jorge Bergoglio, iniciada a través del párroco Guillermo Marcó, sindicado como su confesor.

De comunión casi diaria, acostumbra concurrir a pequeñas parroquias de su barrio cuando sus obligaciones se lo permiten, seguida siempre por la custodia de la Federal, a prudente distancia y sin hablar. Su preferida es la Basílica de San Nicolás de Bari, a pocos metros de su departamento. Allí solía vérsela en misas express -no duran más de 10 minutos- que le preparaba el cura de la iglesia.
Pero lo normal es que asista a la misa de las 20, Biblia en mano.

Ella prefiere mostrarse con grupos religiosos sin rango eclesiástico, por ejemplo, los que se reunían para orar por Carrió y el futuro del ARI. Mayoritariamente, eran mujeres que se organizaron de manera espontánea y se contactaron con su líder mediante cartas, llamados telefónicos al Congreso y mails a la página Web elisacarrio.com.ar.

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