Experimentados diplomáticos criticaron la política exterior de Lula da Silva, a la que calificaron de « exhibicionista» y «poco sobria», en especial por la intensidad con la que el presidente brasileño está buscando un liderazgo exclusivo en América del Sur. El deseo de Lula da Silva de obtener un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en representación de América latina está siendo, precisamente, motivo de un conflicto con la Argentina que ahora sirve a los críticos de la política exterior que lleva adelante el gobierno del PT con Celso Amorim a la cabeza.
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«Vemos un exceso de exhibicionismo; no es así que se hace diplomacia. Un ejemplo de ese exhibicionismo es el intento obsesivo del gobierno de luchar por un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Sebastiao Rego Barros, ex embajador en la Argentina durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso.
«El liderazgo no se invoca,es reconocido y atribuidopor los otros. Nos ha faltado sobriedad», sostuvo Marcos Azambuja, ex embajador en Francia y antecesor de Do Rego Barros en la Argentina. Otro ex embajador en Buenos Aires, José Botafogo Gonçalves, no se mostró muy confiado en la posibilidad de que Brasil concrete su voluntad de liderar en exclusividad la región. «Para liderar es preciso tener un conjunto de valores, capacidad de inversión, informaciones estratégicas, tecnología diferenciada y capacidad de actuar, que Brasil no tiene.
Desconfío de esas afirmaciones de liderazgo, sobre todo porque no veo instrumentos reales de poder que las justifiquen», sostuvo el diplomático.
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