Empezó deslizamiento de duhaldistas hacia Menem
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Carlos Brown, por caso, hombre de San Martín que escoltó a Duhalde en funciones delicadas -fue, por ejemplo, secretario de Seguridad cuando la Bonaerense era una caldera-ahora reniega con todas las letras de la imposición de Néstor Kirchner como candidato oficial.
«No acepto que me impongan a un tipo porque no hay otra cosa» argumentó Brown al relatar que Duhalde, en enero pasado, le dio esa explicación para justificar la selección del santacruceño como su muletto, luego del derrape presidencial del cordobés José Manuel de la Sota.
•Pullas
Pero, vale la pena aclararlo, Mércuri es un experto y tiene varios posgrados en eso de amenazar con rebeldías para luego gestionar su continuidad en algún sillón o preservar la llave de una que otra caja fuerte. La semana pasada, Alberto Pierri salió a contar que en el acto de Menem en el Luna Park, estaría presente Mércuri formalizando su mudanza.
En rigor, el parámetro Mércuri es un dato que se repite: muchos de los peronistas que descarrilaron en la interna del 30 de marzo ahora blanden la amenaza de un autoexilio hacia el continente menemista. Y, se sabe, Menem -como todo candidato que se precie-recibe sin mirar los dientes.
Otras dos referencias: en Berazategui, Roberto «Mata»
Rodríguez le arrebató la minoría a Juan José Mussi, con asistencia del menemismo. Y en La Matanza, Julio Ledesma, que discute aún 25% con Alberto Balestrini mandó a quemar los carteles de Kirchner y a imprimir otros con la consigna Menem Vuelve.
•Diputados
Sin embargo, duhaldistas y kirchneristas no expresan malestar por esas peregrinaciones. Dicen que se trata de dirigentes outsiders que «no tienen ni poder territorial ni aceptación entre los votantes».
Sin embargo, la Legislatura refleja otros movimientos. En el bloque de diputados bonaerenses del PJ se ensanchó la franja de activos simpatizantes del riojano. Al punto que Tránsito Saucedo tuvo que fletar folletería para, bajo estricta reserva, saciar la demanda de sus compañeros de bancada.
Algo similar ocurre en los municipios donde se extiende el fenómeno de la ambigüedad: jefes locales que, ante la incertidumbre, aportan a dos o más candidatos. Ese axioma tan peronista de estar preparado para salir «en auxilio de los ganadores». El platense Julio Alak es el paradigma de esa dualidad: arma actos. Como ayer, para Kirchner pero en paralelo patrocina a un grupo de dirigentes, encabezados por Raúl Pérez y Alberto Delgado -ambos diputados provinciales-para que fiscalicen la elección y hagan campaña para Menem.




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