27 de mayo 2021 - 00:00

Guiño a suba del Impuesto a las Ganancias en empresas

La Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado avanzó ayer con el dictamen del proyecto que impondrá una alícuota máxima del 35% de Ganancias para las empresas, votado días atrás en Diputados. De esa manera, se terminará de desactivar el Consenso Fiscal de 2017, que proyectaba un 25% para dicho tributo.

Con la iniciativa entrarán en vigencia escalas del 25%, 30% y 35% para las ganancias de $5 millones; de entre dicho valor y $50 millones -era de $30 millones y se cambió a último momento en el recinto de Diputados-; y desde esa cifra en adelante, respectivamente. En tanto, para los dividendos, habrá un 7% homogéneo para todas esas categorías.

La ley fue debatida ayer en la comisión que preside el senador kirchnerista Carlos Caserio y, al igual que en la Cámara baja, expuso el secretario de política tributaria del Ministerio de Economía, Roberto Arias. No estuvo la jefa de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, en una Cámara alta donde el cristinismo cuenta con mayoría propia.

Durante su exposición, Arias reconoció que “la idea es recuperar la recaudación de este impuesto progresivo”, dado que “la recaudación por Ganancias en el 2015 era del 3,1% del Producto Bruto Interno y en el 2019 fue del 2,7%, por lo que esperamos recuperar la recaudación como era hasta el 2015”.

Además, el funcionario de la cartera de Martín Guzmán señaló que una suba del tributo para las grandes empresas “es totalmente justificado, porque han logrado mantener su nivel de ganancias”, y que la ley “va a significar un apoyo a las pequeñas empresas, sin poner en riesgo la recaudación”.

Desde el oficialismo, el senador Oscar Parrilli acompañó el proyecto pero con observaciones, ya que el cristinismo pensaba en una ley más dura que la que se debate en la Cámara alta. También se mostró algo en desacuerdo el kirchnerista Maurice Closs. Para el exgobernador misionero y empresario, se debe apuntar al tamaño de las empresas y no a su rentabilidad.

Críticas

Desde la oposición, el radical Martín Lousteau manifestó: “Está claro que esto es un aumento de la presión tributaria y que ese aumento, para poder pasar el filtro político, se ha recargado sobre dos tercios de los generadores de trabajo de la Argentina y eso va a tener impacto en la tasa de inversión” tanto como en el nivel de precios y en el de generación de empleo”.

El legislador porteño también sostuvo que “la tasa impositiva afecta el nivel de inversión que vamos a tener, y eso no es inocuo porque Argentina es uno de los países con el nivel más bajo de inversión en el mundo”.

Por último, remató: “Me llama la atención el sesgo antiempresa grandes. A mí me encanta que tengamos políticas a favor de las pymes, pero me gustaría que Argentina tuviera muchas empresas grandes y cada vez más y que pudieran competir, sino generamos un sesgo anticrecimiento”. Y agregó: “La marca del éxito en la competitividad radica en pasar el test de ser competitivos, y eso es poder exportar y venderle a una multinacional. Cuando se hace eso, vende en blanco”.

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