2 de agosto 2005 - 00:00

"En derechos humanos hice solamente 20%"

«Hasta ahora hice solmente 20% de lo que tengo pensado llevar adelante en materia de derechos humanos.» Esta fue la definición principal de Néstor Kirchner en su diálogo con Baltasar Garzón, ayer, durante una reunión de una hora y media que se desarrolló en la Casa Rosada. De ese encuentro participaron también el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el senador uruguayo Rafael Michelini, y el cónsul argentino en Nueva York e introductor de Garzón en el gobierno durante este viaje, Héctor Timerman.

Hubo de todo en la conversación entre el Presidente y este juez estrella, que ahora oficia como profesor en la New York University, dictando cátedra sobre su especialidad. Desde testimonios biográficos hasta comentarios socarrones sobre Carlos Menem, quien formó parte de las pesadillas de Garzón cuando el magistrado se convirtió en receptor de las denuncias de los periodistas del semanario «Cambio 16» durante el escándalo del «Yomagate», en el que Amira Yoma fue acusada por lavado de dinero del narcotráfico.

• Tono docente

Sin embargo, estas complicidades locales pasaron fugazmente frente a otras cuestiones, más ligadas a las pasiones de los abogados. Por ejemplo, las características de los juicios relacionados con las violaciones a los derechos humanos en la Argentina, sobre las que interrogó con fruición de ex juez el secretario Duhalde. Garzón adoptó el tono de un profesor y explicó que, cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, no existe una jurisdicción territorial, sino la defensa de derechos que, por ser universales, deben ser juzgados en algún lugar, no importa en cuál. Cuando Duhalde lo interrogó comentó que hasta ahora recibió aproximadamente 400 testimonios de argentinos. «Ahora con la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, lo mejor sería que todos los delitos se juzguen en la Argentina», comentó Kirchner, insinuando la estrategia que está pensando el gobierno para el caso del ex militar Jorge Cavallo, actualmente preso en España. Contra lo que podía suponerse, no hubo una sola palabra sobre el conflicto que se abrió con el ex premier español José

María Aznar a raíz de una afirmación de Garzón en su último libro, referida a que según la administración española fue Kirchner quien reclamó que los militares argentinos no fueran juzgados en España, con la excusa de que las leyes «del perdón» serían derogadas. El episodio derivó en un contrapunto entre Ana Palacio, la canciller de Aznar, y Rafael Bielsa. Pero ya en la comida que se sirvió el domingo a la noche en el Palacio San Martín, Garzón había adelantado que le gustaría no tocar este asunto enojoso.

• Terrorismo actual

Comenzó a correr el café, una y otra vez. Y el juez español derivó la conversación hacia el terrorismo actual. Ahora interrogaba Kirchner, sobre todo en relación con los atentados de Londres del 7 de julio. «Tengo la experiencia directa de la ETA y de la crueldad y el dolor que significa perder un compañero por un atentado» comentó Garzón, quien lleva encima la foto de una colaboradora que perdió la vida en esas circunstancias. La charla derivó hacia la Scotland Yard y la confusión que originó la muerte del brasileño Jean de Menezes, acribillado con cinco balas en la cabeza. Quejas del juez por las declaraciones que se están produciendo en España en los últimos días.

Disfrutaba Kirchner de la charla, de las referencias al padre del magistrado, un humilde empleado de una estación de servicio, y -claro- de los halagos: «Es la primera vez que estoy con un presidente de la Argentina y me alegro de que sea con usted, a quien quiero agradecer como ciudadano su política de derechos humanos», elogió Garzón. Fue en ese momento en que el santacruceño, embalado, fijó un porcentaje.

También Michelini participó bastante de la charla. Se recordó allí a su padre Zelmar, ex periodista de «La Opinión» de Jacobo Timerman y desaparecido en Buenos Aires en 1976. El caso lo investiga todavía la Justicia. La conversación con el hijo de aquel senador se llevó un largo párrafo sobre las gestiones del gobierno ante Uruguay para que se castigue a los culpables de la desaparición de la nuera del poeta Juan Gelman, cuya hija fue hallada durante el gobierno de Jorge Batlle. Tabaré Vázquez excluyó este caso, junto con otros dos, de la Ley de Anmistía que rige en Uruguay desde el fin del régimen militar.

Desde la Casa Rosada el huésped del Presidente se dirigió hacia la ESMA, donde recorrería las instalaciones de ese ex centro de detención en compañía de Cristina Fernández de Kirchner y de dirigentes de los organismos de derechos humanos, como Tati Almeida y Laura Bonaparte, entre otras Madres de Plaza de Mayo. Garzón asistió allí con Rosario, su esposa, una abogada que ejerce como maestra en una escuela pública. Era la primera vez que pisaba ese predio, comentó el juez, a pesar de que había visitado el país en otras oportunidades, invitado por sus amigos Hugo Cañón (fiscal en Bahía Blanca), Adriana Arce y la rosarina Ana Villarreal. Se mostró emocionado. Sobre todo cuando le hicieron notar la presencia del nieto de Rosa Rosemblit, una de las Abuelas de Plaza de Mayo, quien regresó ayer, en esa ceremonia y por primera vez, al lugar donde nació, con su madre en cautiverio.

C.P.

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