En silencio, el Congreso se rebela contra Kirchner-Béliz

Política

La oposición en pleno y algunos peronistas dejaron trascender que será casi imposible que el gobierno consiga la aprobación parlamentaria del nuevo Consejo de la Magistratura, que reduce el número de miembros de 20 a 12 y, lo que es más importante, excluye a las minorías legislativas del órgano clave que designa y remueve jueces.
El proyecto del Ejecutivo, que remitió
Gustavo Béliz el jueves pasado -que forma parte, aunque parezca mentira, del plan de seguridad-, ya fue depositado en manos de Cristina Fernández de Kirchner, encargada de sacar dictamen de Asuntos Constitucionales.

• Misión complicada

La misión de la primera dama no será sencilla pues la iniciativa cayó como una bomba en los bloques de la UCR y el Interbloque Federal de provinciales que cuentan con representación senatorial. Desde el ARI de Diputados se tomó la propuesta como un tiro por elevación a Elisa Carrió.

La espiritual jefa del arismo es la autora intelectual de la presencia opositora en el Consejo de Jueces. Como responsable de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja, negoció con su colega de la Cámara alta,
Jorge Yoma, que, además de 2 delegados del PJ (de la mayoría, en realidad), el Congreso eligiera sendos emisarios por la primera (2) y la segunda (1) minorías.

Así, la UCR, el ARI y los provinciales se aseguraron una silla y equilibraron la supremacía peronista. En la actualidad, el oficialismo posee 4 representantes igual que la UCR, más 2 de las minorías.

El Ejecutivo se propone en el texto limitar la presencia parlamentaria a 3 miembros, 2 por Diputados y el restante por el Senado, lo cual vedaría la participación de la oposición. Por lo tanto, vulneraría el principio de pluralidad vigente desde la creación del organismo.
Es un proyecto hegemónico, opinan sus detractores.

En los considerandos, se menciona la vocación de transparentar la designación de integrantes del consejo, cuando a los representantes de los abogados los eligen sus pares, igual que jueces, legisladores y académicos.
Kirchner y Béliz les niegan representatividad a quienes son elegidos, en definitiva, por voto popular, como los legisladores nacionales. Quienes, a su vez, se atribuyen la facultad de ejercer de equilibrio con las corporaciones de abogados y magistrados en el consejo.

• Alarma

Hay un rasgo que causa alarma, aun cuando quedó tapado por la primera reacción contra la supresión de opositores. La iniciativa dispone la caducidad de mandatos de los delegados ante el cuerpo que designa y remueve jueces. Dicho en otros términos, suena a una suerte de experimento del «que se vayan todos» de fines de 2001. Si el PEN le reclama al Congreso que declare caducidad de funciones, podría hacer lo mismo con otros organismos en el futuro mediato.

Los senadores y diputados consultados concluyeron en que, si se quiere mejorar el funcionamiento del consejo, sería suficiente con impulsar cambios en el reglamento doméstico. Sin necesidad de avanzar sobre otros poderes.

Es probable que hoy los radicales hagan un anuncio formal sobre la propuesta kirchnerista, tras el retiro espiritual que mantendrán los senadores en un predio de la localidad bonaerense de General Rodríguez. Allí escucharán la opinión de su comitiva en el consejo, animada por
Carlos Prades y Jorge Agúndez. Se supone que habrá muchas críticas a la iniciativa.

Dejá tu comentario