13 de julio 2007 - 00:00

¿Enfrenta Kirchner a "Clarín"?

Para muchos, Néstor Kirchner decidió avanzar en su presunto enfrentamiento con el monopolio "Clarín". Nombró como nuevo director de Papel Prensa (uno de los múltiples negocios de ese grupo privado) al propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Jamás se le otorgó tanta jerarquía a esa empresa, también compartida por el Estado y el matutino "La Nación". Se entiende que será un vigía, aunque se sospecha que no le sobra tiempo para esos menesteres. Había quienes en este pleito imaginaban una reacción del diario, proclamándose víctima como la RCTV que persiguió el venezolano Hugo Chávez, pero ayer dedicó toda su tapa a la prisión de Carlos Carrascosa. ¿Habrá de escalar el conflicto?

Si conmovió la repentina crítica del gobierno, vía Néstor Kirchner y simultáneamente Alberto Fernández -con más precisión- al monopolio «Clarín», quienes ayer a la tarde departían en el bar de las towers del Sheraton Hotel pusieron más rostro de asombro. Es que, en una misma mesa, platicando dulce y amigablemente, se reunieron el jefe de Gabinete, Fernández, uno de sus colaboradores (el ex periodista Adrián Kochen) y el principal editorialista del matutino increpado hace 48 horas por el gobierno. En otra ocasión esa reunión habría sido obvia -el alimento para las columnas de los domingos del diario-, pero no cuando ha estallado la crisis entre la administración nacional y la empresa periodística.

Tal vez, una señal de concordia y pacificación, el mantenimiento de lazos habituales -que no se quiebran con los ataques- o una condición en la conducta del funcionario, quien luego de denunciarlo y cuestionarlo a Marcelo Tinelli, al día siguiente ensayó por las radios explicaciones y disculpas. Nadie lo sabe. Está claro que el encuentro no era secreto -siempre se puede buscar un lugar más privado-, pero a muchos por lo menos sorprendía el contacto. Para ser justos, la empresa tampoco puede quejarse: han sido varias las papeleras que padecieron cortes de energía por la crisis, salvo Papel Prensa (cuya electricidad, como se sabe, alguna vez se fijó que se le vendía más barata).

Aun así, queda pendiente la naturaleza del conflicto: el monopolio parece que presiona al gobierno en busca de la aprobación de su fusión de cables (otro monopolio, una caja de 500 millones de dólares, según los entendidos, que le permitiría además búsqueda de créditos internacionales), tema que ha objetado la Justicia en reiteradas ocasiones y que, se supone, el gobierno poco y nada tendría que ver en su autorización. Pero, como el grupo empresario todavía no pudo lograr ese trámite, estaría en cólera por esa razón. Además, como en ciertos ambientes se habla de una propuesta española para también participar en el negocio del cable -lo que abriría la actividad a otras compañías-, la ira del monopolio habría generado el conflicto con el gobierno, durante cuatro años tan amigos y ahora súbitamente enfrentados.

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