2 de abril 2007 - 00:00

Episodio triste para Chile

Santiago (ANSA) - Dirigentes políticos chilenos calificaron como «un episodio triste, de los peores de la vida política del país», el respaldo de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) a Gran Bretaña, durante la guerra del Atlántico Sur contra la Argentina.

Historiadores y analistas, en cambio, justificaron ese apoyo recordando las tensiones limítrofes chileno-argentinas y afirmando que si la Argentina derrotaba a Gran Bretaña «el siguiente era Chile».

«Lo digo con toda sinceridad porque lo escribí: creo que es uno de los episodios de los cuales los chilenos preferiríamos no volver a pensar por cuanto es uno de los hechos más tristes de nuestra historia el que Chile haya apoyado a Inglaterra en la guerra», dijo a «ANSA» Juan Gabriel Valdés, ex canciller y ex embajador en Naciones Unidas y en la Argentina.

El diputado Patricio Hales, del oficialista Partido por la Democracia, sostuvo que «recordar hoy día las Malvinas es recordar los peores momentos de la vida política de la región».

  • Belicismo

  • «Los analistas pueden hacer diferentes interpretaciones, pero lo que está claro es que el clima político de dictaduras militares en el momento de la Guerra de las Malvinas era un clima favorable a la enemistad, al belicismo», aseveró.

    Para Hales, «la única complicidad que lograron las dictaduras de Chile, la Argentina y otras fue la Operación Cóndor para perseguir y matar a sus propios compatriotas en función de juicios políticos», añadió.

    Ricardo Israel, analista internacional, sostuvo que «Chile hizo en ese momento lo que se esperaba porque hay que colocarse no en la situación de ahora, sino en la perspectiva de ese momento en que Chile venía saliendo de un escenario real de guerra con la Argentina». «Se suponía que si los argentinos no tenían oposición, el siguiente era Chile», especuló Israel.

    El historiador Cristian Gazmuri, de la Universidad Católica, opinó que « militares estaban gobernando la Argentina y Chile y cabe la posibilidad, bastante probable, de que si la Argentina hubiera tomado las Malvinas podría haber atacado a Chile después».

    Raúl Sohr, analista en temas de defensa, relativizó la situación afirmando que «Chile brindó alguna ayuda, pero no fue decisiva para el desenlace del conflicto» por las Malvinas.

    «El aporte chileno consistió en información e inteligencia sobre los vuelos y ubicación de unidades navales argentinas.

    Además el territorio chileno fue utilizado por unidades especiales de reconocimiento británicas», detalló Sohr. «Chile aplicó la máxima que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Dado que Chile y la Argentina tuvieron relaciones muy tensas por las disputas fronterizas estaba en el interés de Santiago disminuir la capacidad y la agresividad de Buenos Aires», resumió el experto en temas de defensa.

    Para Hales, miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, «la lección es que hoy existe un cuadro de armonía y hermandad, donde han disminuido las hipótesis de conflictos vecinales, principalmente por la existencia de gobiernos democráticos que representan la aspiración de sus pueblos y no se embarcan en aventuras donde no hay responsabilidad ni control de los riesgos».

    El embajador Valdés recordó que «hoy Chile acompaña plenamente la reivindicación de soberanía de la Argentina sobre las islas Malvinas» y «está dispuesto a acompañarla en este camino cualquiera sea la circunstancia que sigan para que se establezca un diálogo en el marco de Naciones Unidas, que permita que la soberanía argentina de las islas Malvinas sea reconocida».

    Israel subrayó que la lección de las Malvinas «es la de siempre para todo gobierno o fuerza militar: estar preparada para escenarios imprevistos y sorpresivos».

  • Gran error

    «Fue un desastre para la Argentina porque a militares en el poder se les puede perdonar cualquier cosa menos que pierdan una guerra o que no la confronten. Fue un gran error por parte de la Argentina porque las islas estaban prácticamente abandonadas», especuló Israel.

    Gazmuri justificó a su vez que «la Argentina tiene razón: ¿qué está haciendo Gran Bretaña en el Atlántico Sur en una época en que el imperialismo se acabó?». «Es lógico que las Malvinas pertenezcan a la Argentina por vecindad, porque fueron descubiertas por una persona que no era inglesa y porque pertenecieron en su momento al imperio español», aseveró.

    Sohr añadió que la lección para Chile «es que la defensa descansa no sólo en las armas. Las alianzas internacionales, con amigos poderosos en el plano diplomático y militar, a veces es más importante que una división de ejército».
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar