28 de mayo 2004 - 00:00

¿Es peor cámara oculta que discriminar?

La legisladora porteña acusada de discriminación y racismo por haber dicho «judío de mierda» a un empleado, pidió disculpas entre sollozos, ayer, ante un recinto que se inclinó más por condenar el uso de la cámara oculta que por los dichos de la diputada. El caso lo comenzará a investigar la Junta de Etica de la Legislatura. La diputada Mirta Onega está denunciada ante el INADI ( Instituto Antidiscriminación del Ministerio del Interior) por Norberto Cohenca, un empleadodel bloque, y además se grabó un video en forma oculta donde se pondría en evidencia lo que dijo, que de todos modos admitió ante sus pares.

La sesión de ayer tomó un giro sorpresivo una vez que habló Jorge Giorno, titular del bloque del Partido de la Ciudad al que pertenece Onega. El diputado pidió que la Legislatura investigue lo sucedido para evaluar si la legisladora debe ser expulsada de la banca. Giorno hizo entrega al presidente de la Legislatura, Jorge Telerman, del video y habló en general de las expresiones discriminatorias y dijo que a él era «a quien más duele» formular el pedido de investigación por ser el titular de la bancada.

Luego habló Onega, quien además de disculparse formuló duras acusaciones contra su bloque como «amenazas» y «presiones». La mayoría de los legisladores que tomaron la palabra condenaron la utilización de la cámara oculta, y no se refirieron al hecho de la discriminación. Hubo, en cambio, acusaciones a Giorno y hasta un pedido para que se lo investigue y eventualmente se le quite la presidencia de la Comisión de Presupuesto.

• Críticas

Giorno quedó prácticamente solo en su cruzada, mientras recibió críticas desde el macrismo y de la izquierda y hasta se recordó que sesiones atrás, el kirchnerista Milcíades Peña había expresado la frase « gorila musulmán» (otra frase hiriente y discriminatoria de otra colectividad), pero inmediatamente se retractó.

Onega
justificó entre llantos que lo que dijo fue «a puertas cerradas, expresiones que no condicen con mi forma de pensar». Pidió disculpas a Cohenca y «a quienes puedan sentirse agraviados». Luego dijo que se había expresado de esa manera en un momento en el que estaba presionada.

Onega
contó que renunciaba al bloque por problemas con sus pares y que «fueron las autoridades del bloque las que cubrieron la grilla», en referencia a los empleados, como Cohenca, ya que también se dijo que en su lugar la diputada intentó nombrar a su esposo, Carlos Barcia, empleado con menor sueldo que Cohenca en la Legislatura. «Recurrí al servicio médico», dijo Onega y que le habían diagnosticado hipertensión producto del «acoso psicológico» y que ante señales de agresión física que pudiera sufrir pidió vigilancia. «Se me acosó de tal manera que perdí el control», sostuvo Onega sobre las expresiones contra la condición de judío de Cohenca. Dejó la duda incluso sobre supuestas filmaciones ocultas de todos los legisladores, a tal punto que se pidió también que eso se investigara.

La izquierdista Vilma Ripoll habló luego en defensa de Onega, aunque repudió sus expresiones, y atacó: «Si Giorno no tuviera otros intereses hubiera repudiado también al Papa cuando aconsejó que católicos y musulmanes no se casen», y lo acusó de tener «necesidades personales para quedarse con el cargo», y entre la verborragia más ríspida utilizó «¿Giorno necesita cobrar esos sueldos?».

Casi en la misma sintonía, pero con otro estilo, hablaron también María Eugenia Estenssoro y Alicia Bello ( macrista), después Ana Suppa (kirchnerista). Esa diputada pidió que la Junta de Etica investigue la denuncia de Onega y que «si Giorno ordenó hacer la grabación no puede ser presidente de la Comisión de Presupuesto».

El acontecimiento, que sacudió a los legisladores, puso en evidencia otras internas de la casa. Por ejemplo, que muchos diputados que ingresaron por la boleta oficial que llevó Aníbal Ibarra a su reelección reprochan que el jefe de Gobierno haya permitido que Giorno «colgara» de la fórmula Ibarra-Telerman su boleta. El Partido de la Ciudad logró 7 bancas en la elección, mientras que nueve fueron las de la lista oficialista. Tanto es así que en el recinto Ariel Schifrin le recriminó a Giorno que haya dicho que su partido sacó miles de votos, sino también que «se colgaron boletas». Los ibarristas, aliados de Giorno, debieron permanecer con la boca cerrada. La crítica al uso de la cámara oculta fue severa y ellos han hecho carrera en esa materia. El macrismo por su parte al parecer está dispuesto a ganar también una aliada en Onega quien ya cambió de lugar en el recinto, del lado de esa bancada.

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