10 de abril 2008 - 00:00

España se lleva radar prestado

El Ejército del Aire español retiró el radar tridimensional que había prestado al gobierno argentino para paliar los efectos de la crisis en la seguridad aérea. El equipo llegó al país por gestiones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en Madrid luego del colapso del sistema de control de tránsito aéreo cuando un rayo averió el radar de Ezeiza el 1 de marzo de 2007. Arribó en agosto del año pasado y el convenio establecía que la cesión a préstamo se extendería por seis meses. Es un radar tridimensional (provee altura, distancia y orientación de los aviones) denominado Lanza, de uso militar, fabricado por la empresa española Indra Systems. Durante ese lapso operó en la base de la Fuerza Aérea en Morón y su señal primaria se integró al sistema de control de Ezeiza, donde previamente se había instalado otro aparato español que provee señal secundaria, alquilado a la misma empresa Indra. La ayuda española se produjo además en un momento de transición, después de que el gobierno nacional decidiera que el control del tránsito aéreo, hasta entonces en manos de la Fuerza Aérea, pasara a depender de la Administración Nacional de la Aviación Civil, la flamante estructura que comanda el mendocino Rodolfo Gabrielli y que gira bajo techo de Planificación Federal.

  • Licitación

  • Por otro lado, hoy, el gobierno de Jorge Capitanich procederá en el Chaco a la apertura de los sobres de una licitación por 14 millones de pesos para construir la base de instalación de otro radar de uso militar comprado a España (es un lote de tres equipos excedentes de la fuerza aérea española) por el valor simbólico de un dólar, que intentará reemplazar la señal ausente del Lanza pero en el área de la frontera caliente con Bolivia y Brasil. Estos equipos, una vez desplegados, constituirán el paraguas de disuasión contra vuelos furtivos que, según fuentes de la Justicia federal, penetran el espacio aéreo argentino con mercancías ilegales (estupefacientes, tráfico de personas y contrabando). Defensa reaccionó con un plan de vigilancia por radar denominado Fortín para la prevención de esos vuelos ilegales, sin embargo nunca funcionó a pleno pues Nilda Garré no giró las partidas presupuestarias para la operación de los equipos del Ejército (radares Cardión) que yacen mudos en el regimiento de Monte en Formosa.

    El gobierno -aún se discute si las partidas son de Defensa o de Planificación Federal- tiene que afrontar el costo del flete y el seguro del traslado del Lanza a España, más los viáticos de media docena de técnicos y militares españoles a razón de 120 euros diarios por persona, quienes se encargaron del mantenimiento y operación. Nunca un meteoro -el rayo que el 1 de marzo de 2007 fulminó al radar de Ezeiza- favoreció tanto a los empresarios ibéricos, que ni soñaban con el mercado criollo para colocar sus productos de tecnología bélica.

  • Interés

  • El préstamo de equipos de utilización militar no es sólo una muestra de solidaridad entre estados, interesa a Indra lograr penetración en el negocio de la defensa latinoamericana, que era coto de las grandes contratistas norteamericanas, francesas y británicas. La entrada de Indra se enmarcó en el Plan de Asociación Estratégica 2006-2007 -protocolo de alianza que comprende políticas públicas, de investigación, desarrollo económico y temas sensibles de defensa- firmado por José Luis Rodríguez Zapatero y Néstor Kirchner en junio de 2006 durante la visita de Estado que hizo el presidente a España. La naturaleza de la misión y operación del radar Lanza (defensa aire y control del espacio aéreo) está en la órbita de Defensa pero el equipo español llegó al país con nombre y apellido; el remito del contenedor decía: Ricardo Jaime, secretario de Transportes de la Nación. Garré fue sólo una espectadora de la negociación que el esposo de Cristina de Kirchner había encargado a Alberto Fernández y a Julio De Vido. El primero armó el camino político mientras que el segundo heredó el patrimonio electrónico.

    El Ejército del Aire español dispone de 11 radares tridimensionales Lanza, fabricados por la compañía Indra, que forman parte de su red de alerta temprana. Diez están desplegados en destacamentos de vigilancia aérea (EVA), el equipo cedido a la Argentina aún no tenía definido el lugar de emplazamiento en suelo español ni estaban completadas las obras de infraestructura. La operación de préstamo tiene un precedente similar en la región: ocurrió en octubre de 2006 con motivo de la Cumbre Iberoamericana, celebrada en Montevideo. El Ejército del Aire desplegó en Uruguay , por espacio de un mes, un radar Lanza 3D. Luego la fuerza aérea de Uruguay compró dos sistemas radar 3D -uno móvil y otro fijo- para vigilancia del espacio aéreo por una cifra cercana a los 19 millones de euros.

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