El anuncio de Alberto Fernández del pago de un bono extraordinario de 20 mil pesos para los trabajadores estatales nacionales terminó por dejar un sabor amargo en los gremios del sector público. Un cambio de último momento, coletazo de la falta de aprobación en el Congreso del proyecto de Presupuesto 2022 del Gobierno, rebajó ese plus de fin de año del monto original negociado en las últimas semanas, que había alcanzado 25 mil pesos. En paralelo el gobierno bonaerense anunció el pago de un adicional de igual monto para los trabajadores de la administración pública provincial.
El pago anunciado por el jefe de Estado, que se concretará como suma no remunerativa junto con los salarios de diciembre, alcanzará a más de 350 mil agentes estatales de la administración central y fue el fruto de una discusión que mantuvieron los funcionarios de la jefatura de Gabinete con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). La medida tendrá un impacto presupuestario de 8.763 millones de pesos y llegará también al personal civil de las fuerzas Armadas y de seguridad, a trabajadores de ministerios y organismos descentralizados o desconcentrados, y tanto a los de planta permanente como a los de designación transitoria.
La negociación había llegado a un punto de acuerdo el domingo a la noche al punto que ATE hizo saber que ya estaba confirmado el pago de un bono de 25 mil pesos. Por su parte, minutos después UPCN dio a conocer un comunicado de similar tenor pero en el que aclaraba que ese era el monto pedido por el gremio y con una recepción favorable por parte de los funcionarios, pero sin una confirmación de que estuviera aprobado. El lunes se hizo saber que ayer el mandatario anunciaría el pago extraordinario aunque sin una confirmación del valor a pagar. Para entonces Hacienda ya había dictaminado en contra de los 25 mil pesos como consecuencia del desbarajuste ocasionado por la discusión parlamentaria frustrada.
En el sector público contaron que el apuro de ATE por anunciar un acuerdo no cerrado –los funcionarios les habían pedido a los dirigentes que no lo dieran a conocer como algo cierto- tuvo que ver con la histórica competencia con UPCN, el gremio reconocido como mayoritario en la administración pública. El monto final implicó un costo político para Hugo “Cachorro” Godoy, de ATE nacional, que se había apresurado a dar a conocer un supuesto acuerdo por 25 mil pesos.
El año pasado los estatales nacionales habían pactado con el Gobierno un bono de $ 4 mil pero acotado a los trabajadores con salarios de hasta 60 mil pesos en bruto. En aquella oportunidad, cuando todavía eran del todo estrictas las restricciones por la pandemia, el bono y una paritaria que no llegó a empatar a la inflación fueron presentados como parte de una negociación más amplia que contemplaba no sólo el sostén de todos los puestos de trabajo en medio de la crisis sanitaria sino, sobre todo, el pase a planta permanente de 29 mil agentes de la administración pública.
Ayer Alberto Fernández anunció el bono desde la quinta de Olivos: “es una medida más para recomponer los ingresos de los estatales”. Agregó, en ese punto, que con ese pago se cumplirá la premisa del Ejecutivo de que “en 2021 los salarios le ganen a la inflación”. Lo dio a conocer al cabo de una reunión que mantuvo con el jefe de Gabinete, Juan Manzur, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y los secretarios generales de UPCN, Andrés Rodríguez, y de ATE, Godoy.
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