Viena (AFP) - Michelle Bachelet tuvo ayer en Viena, al cierre de la cumbre eurolatinamericana, su primera reunión a solas con los más altos responsables de la Unión Europea, quienes le brindaron un fuerte apoyo y le pidieron que utilice el "influyente papel" de su país en América Latina.
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"En este excelente debate abierto, hemos instado a Chile a que utilice su papel de influencia en América Latina. Chile es un gran éxito desde el punto de vista económico y político", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, tras la reunión de la Troika de la UE con Bachelet.
Las declaraciones de Durao Barroso se producen en medio de la convulsión que vive América Latina, escenario de una fuerte disputa ideológica entre líderes tildados de "populistas", como el venezolano Hugo Chávez o el boliviano Evo Morales, y una izquierda más moderada, representada por el brasileño Lula da Silva y, para Europa, más aún por la propia Bachelet.
De su lado, el presidente en ejércicio de la UE, el canciller austríaco Wolfgang Schuessel, calificó de "excelente" a este primer encuentro con Bachelet, que tuvo en Viena su bautismo de fuego en las grandes citas internacionales, y subrayó que Chile es "un modelo" de las relaciones exteriores de Europa.
"Chile se está moviendo en la dirección correcta. Es un modelo en nuestras relaciones con otros países", dijo Schuessel, anfitrión de la cumbre, al destacar el incremento del comercio, la cooperación bilateral y el diálogo político entre ambas partes, en especial desde la entrada en vigencia en 2003 del Acuerdo de Asociación que incluye un Tratado de Libre Comercio.
Tras los elogios recibidos, Bachelet afirmó que su "principal tarea", y que le lleva "varias horas de trabajo por día", es hallar el modo de "continuar el desarrollo del país de un modo serio, garantizando las libertades y el respeto de los derechos humanos".
Sobre el pasado trágico de Chile, Bachelet reiteró la necesidad de ofrecer "una buena reparación" a la víctimas de la dictadura, destacando sin embargo la necesidad de garantizar "buen futuro para todos" los chilenos.
"Yo lo de reconciliación no lo suelo utilizar, porque la reconciliación contiene un significado que no satisface a todos. Yo diría reconstruir vínculos, afectos, reconstruir lazos y confianza entre los diferentes sectores del país", explicó.
"Quiero que Chile sea un país que incluya, que nunca excluya. Voy a hacer todos los esfuerzos posibles para convertir a Chile en un país para todos", concluyó.
En el encuentro entre la troika de la UE y Chile se discutió la marcha del Acuerdo de Asociación, y cuyo balance fue calificado de muy positivo por ambas partes, y se abrió el camino para su eventual revisión con el objetivo de mejorar sus resultados más concretos para los chilenos, como explicó Bachelet.
La cuestión energética, Haití, el multilateralismo y las misiones de mantenimiento de la paz de Chile en Bosnia-Herzegovina y Chipre también estuvieron incluidas en la agenda.
"Tenemos una visión similar sobre el fortalecimiento de los organismos multilaterales y el fomento del comercio", dijo Bachelet, quien calificó a la UE del "socio más importante" de Chile fuera de América Latina.
En la reunión estuvo presente también la presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, cuyo país asumirá la presidencia de la UE el 1 de julio próximo de manos de Austria.
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