El debut del futuro ministro de Mauricio Macri en materia de seguridad y justicia pareció ayer adrede. Justo cuando el ex juez del caso Skanska, Guillermo Montenegro, se presentaba por primera vez ante los legisladores porteños para hablar de sus temas y su presupuesto, se desató la violencia en las puertas de la Legislatura (ver nota aparte). Muchos legisladores no se rieron simplemente por la gravedad de los hechos y accedieron a permanecer como en una burbuja escuchando los reclamos de Montenegro para que el gobierno nacional le traspase la Policía a la Ciudad, todo en medio de la represión y la agresión de los sindicalistas, en las puertas de la institución. Nadie se animó tampoco a preguntarlequé hubiera hecho en ese momento si tenía a la Federal a su cargo.
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Así, Montenegro, mientras médicos del SAME -que conduce Alberto Crescenti- ingresaban a la Legislatura a retirar policías y civiles heridos de consideración, se explayó en sus proyectos de debatir a fondo sobre las fuerzas de seguridad para la Capital Federal. Habló de desarmar la Guardia Urbana y reconvertirla en funciones relativas al control de tránsito y hasta congenió con la kirchnerista Silvia La Ruffa, especialista en seguridad, quien también ayer cobró notoriedad cuando el sindicalista Omar Viviani la acusó de haber dado letra a la ley de sistema de puntajes para las infracciones de tránsito.
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