Exfuncionario de EEUU admitió que su gobierno sabía del robo de bebés durante la dictadura
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Abrams dijo que el tema fue tratado en un encuentro a solas el 3 de diciembre de 1982 para establecer la "certificación de los progresos (argentinos) en materia de derechos humanos" y que abordó el tema de los chicos porque "era el problema más importante de los derechos humanos" en Argentina, ya que "se trataba de niños vivos" y no de desaparecidos, a los que daban por muertos.
En esa ocasión, escribió un memo de la reunión que fue desclasificado por el Departamento de Estado en 2002, a raíz del cual el abogado de las Abuelas de Plaza de Mayo, Alan Iud, pidió al exdiplomático que brindara su testimonio en el juico por el "plan sistemático de robo de bebes" que está próximo a su fin.
En su informe escrito a sus superiores, en ese caso el secretario de Estado George Schultz, Abrams dijo haber sugerido la formación de una comisión con miembros de la Iglesia Católica, académicos y otros sectores, y que Del Solar se comprometió a informar a la cancillería argentina.
Interrogado por el tribunal, Abrams dijo no recordar si esa sugerencia había emanado de una directiva específica y dijo también carecer de una estimación de la cantidad de casos involucrados.
Abrams recordó encuentros con los dirigentes por los derechos humanos Emilio Mignone y Adolfo Pérez Esquivel, pero no las fuentes de que se servía el Departamento de Estado para formarse un criterio sobre la manifiesta "gravedad" del robo de chicos ya fuera nacidos en el cautiverio de sus madres o arrebatados tras el asesinato de sus padres.
"La causa de este proceder era por un lado que los militares consideraban a las familias (de los chicos) poco aptas para criarlos, porque eran comunistas", señaló el exdiplomático, que también consideró que "existió una decisión de entregarlos a familias que no tenían capacidad de procrear, pero que eran leales (a la dictadura) y para las que era un bendición recibir a esos chicos".
El exsubsecretario agregó que "este no es un análisis mío sino que era lo que circulaba en el gobierno de los Estados Unidos", aunque se justificó en los 30 años transcurridos para no recordar el origen de ese razonamiento.
Abrams, que entre 1985 y 1989 se desempeñó como secretario de Estado adjunto para América Latina durante las presidencias de Reagan y el primer año de su sucesor, George Bush, dijo desempeñarse en la actualidad como consultor sobre política de Medio Oriente.




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