18 de octubre 2002 - 00:00

Extraña ubicuidad

Eduardo Duhalde ha construido su pedestal -la historia lo medirá- con un acarreo de señales confusas. Ayer dio otro ejemplo. Se amaneció en Olivos, prometió que viajaría a Lomas de Zamora en helicóptero y citó allí a Felipe Solá para acercarse por la tarde al acto de San Vicente. Deshizo ese compromiso cuando llegaron amigos y funcionarios a Olivos y le pidieron una reunión discreta. Agregó un asado con ministros. Llamó a su logística a suspender los helicópteros y pidió micro doble camello (dos pisos) para trasladarse con todos a San Vicente. Hasta les impuso a los acompañantes que se cambiasen de ropa (debieron llevarla en un bolso cada uno) para aparecer con look country ante los militantes que asistieron al acto en la quinta que fue de Perón. Ahí había helicóptero y se hizo llevar a Aeroparque para trasladarse en avión a Catamarca. De ahí regresó haciendo un extraño anuncio, que dormiría anoche en la Casa de Gobierno.

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