Los legisladores porteños se negaron ayer a aprobar el decreto de Aníbal Ibarra que impuso nuevas medidas de seguridad y condiciones para habilitar los locales bailables de la Capital Federal. Agrega más confusión en el sector que ahora los requisitos puedan cambiar nuevamente, ya que la Legislatura quiere que los locales tengan un horario de funcionamiento y también rechazan que no pueda haber músicos en vivo como dispuso Ibarra. Los locales seguirán cerrados este fin de semana también, mientras en la Legislatura buscan modificar las normas que les exigen o que cambie el decreto el gobierno, para lo cual pasaron a un cuarto intermedio hasta la semana próxima.
La gestión de Aníbal Ibarra tras la tragedia de Cromañón sufrió ayer el primer traspié al no reunir 31 votos para que le aprueben el decreto que impone severas medidas de seguridad y control a los boliches bailables. Se suma ese traspié a la suspensión por parte de la Justicia de las inspecciones para habilitar los locales que estarían en regla. La norma dictada por Ibarra podría caer y ser reemplazada por una ley nueva, ya que la mayoría de los diputados se niega a aprobar el decreto tal como está.
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Los legisladores se reunieron ayer en sesión extraordinaria para aprobar o rechazar ese decreto de necesidad y urgencia, pero sólo pasaron a un cuarto intermedio hasta el jueves próximo, tal como anticipó este diario que sucedería ante el rechazo de la mayoría de la cámara a las imposiciones de Ibarra para con los llamados locales clase «C».
Ante esta situación, el jefe de Gobierno llamó a una reunión con su gabinete a los presidentes de las bancadas, ayer al mediodía, para intentar forzar la votación que llegaría al recinto por la tarde. Sólo logróque reiteraran las quejas -propios y ajenos-. Ibarra no quiere modificar el decreto como le piden los legisladores, lo que considera una derrota política para él y para Alvarez, pero de hecho igual la padece. Tampoco quiere el Gobierno confrontar con los dueños de los locales, cuando más de 40 de esos lugares han sido acondicionados de acuerdo con esa norma de urgencia que podría cambiar nuevamente. Esas modificaciones incluso ya habían sido conversadas con la cámara que nuclea a los boliches clase «C», con restricciones pero también con flexibilizaciones.
• Prórroga
La situación ahora para los locales sigue siendo la que impone el decreto. Según explicó el titular de la Legislatura, Santiago de Estrada, la norma tal como está «tiene vigencia hasta el 11 de marzo». Esto quiere decir que los locales clase «C» no podrán contar con números en vivo, que en cambio tendrán horario irrestricto para su actividad y que podrán hacer ingresar a menores hasta las 24 (antes era hasta las 22). Esos son los tres puntos que más objetan los diputados. El resto, las medidas de seguridad contra incendio, los planes de evacuación, la presencia de un bombero y un médico y otros requisitos que fija la norma no serían cuestión de discusiones.
En cambio tampoco aprueban que ingresen dos personas por metro cuadrado y no una como venía exigiéndose. Este punto es más polémico porque si no se impone por decreto requiere de una ley especial que modifica el código de edificación, y necesita de un proceso de doble lectura y audiencia pública, lo que demoraría meses en tener vigencia. En Cromañón habría estado el triple de personas admitidas o más, de acuerdo con la regla de una por metro cuadrado; Ibarra explicó en su momento que dos es lo «usual en otros países», pero ayer a los legisladores les amplió el tema, diciendo que en la reglamentación del decreto se dispondría una cantidad de personas permitidas de acuerdo con las condiciones de cada local y que eso podría variar en cada caso, que «dos es el máximo».
• Objetivo
Durante el cuarto intermedio legislativo de una semana, los diputados quieren elaborar una ley que abarque los puntos del decreto pero que sea «más precisa» y que modifique los temas en los que no están de acuerdo.
La mayoría se inclina por permitir que actúen bandas o solistas, aun cuando ese permiso obedezca a determinadas condiciones de los locales. También buscan limitar el horario de apertura de los boliches, para que no estén las 24 horas abiertos, y fijar un límiteque aún no saben cuál es. Esa propuesta tiene a favor tanto a opositores -como la integrante de Recrear Fernanda Ferrero- o a oficialistas -como la ibarrista Alicia Caruso o la kirchnerista Silvia La Ruffa-.
«Esta es una nueva muestra de la poca seriedad de este gobierno en materia del control. Ante una tragedia, la única solución tiene hoy a empresarios serios de la actividad sin poder trabajar por culpa de un Estado imbécil que no puede controlarlos», se quejó el macrista Jorge Enríquez.
Durante la semana se prevé una catarata de leyes que cada legislador estudia en su despacho para modificar el DNU, excepto el interbloque de la izquierda que suma 10 legisladores y rechaza directamente el decreto.
Sin embargo, un conocedor de las idas y vueltas legislativas, como De Estrada, aseguró que «así como ayer no se reunían voluntades ni para aprobar el decreto ni para modificarlo, llegaremos a una solución la semana próxima».
Hoy, Juan José Alvarez (secretario de Seguridad), y el jefe de Gabinete, Raúl Fernández, se reunirán nuevamente con los legisladores, quienes insistirán en que el jefe de Gobierno modifique el DNU.
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