4 de noviembre 2003 - 00:00

Falú pide al PJ ser más duro con Moliné

El juicio político a Eduardo Moliné O'Connor desató un nuevo conflicto entre diputados y senadores que puede tener un doble efecto: acelerar el período de prueba en curso y, paradójicamente, favorecer la táctica de la defensa, pues deja al descubierto fisuras en el propio oficialismo que impulsa la destitución del ministro de la Corte.

El peronista Ricardo Falú y sus cofrades de la comisión acusadora reclamaron a la senadora Cristina Fernández de Kirchner que dé de baja los testimonios de una decena de funcionarios y ex funcionarios, vinculados con las causas que se le reprochan a Moliné.

Con menos testigos, el plazo de 30 días hábiles que comenzó a correr el miércoles pasado quedará holgado -hoy empieza el desfile de pruebas y declaraciones-, y permitiría la remoción del ministro del máximo tribunal antes del recambio parlamentario del 10 de diciembre.

No se trata de un simple trámite, sino de una queja que desnuda una interna: Falú y compañía están molestos porque la primera dama y la Comisión de Asuntos Constitucionales donde se sustancia el enjuiciamiento en el Senado archivaron varias pruebas consideradas clave por la acusación (algo similar ocurrió, aunque en mayor medida con medidas propuestas por el constitucionalista Gregorio Badeni, en representación del acusado).

Los acusadores sospechan que la esposa de Néstor Kirchner y sus colegas del bloque PJ quisieron evitar a toda costa un escándalo político con la presencia de figuras reconocidas como María Julia Alsogaray o el propio canciller Rafael Bielsa en su carácter de ex titular de la Sindicatura General de la Nación. Hasta el propio Moliné había sido citado por Falú a la ronda de testigos que frustraron los senadores, apurados por decapitar al juez supremo con el menor despliegue mediático posible.

•Ataque

En el desistimiento que enviaron los diputados a la Cámara Alta, señalaron que el pedido «obedece a que los testigos ofrecidos por esta parte, estaban sistemáticamente organizados, de modo que uno se corrobore con otro, o se hagan los careos pertinentes entre ellos».

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En tal sentido, caído el testimonio del subprocurador del Tesoro, Dr. Jorge A. Saulquin, y del entonces titular de la SIGEN Dr. Rafael Bielsa, testigos troncales para contraponerlos con los dichos de los ex abogados de ENTel pierde organicidad el sentido probatorio que pretendía la comisión acusadora», deslizaron en un virtual pataleo con diplomacia bicameral por el desconocimiento senatorial de estas pruebas sobre el caso Meller.

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Lo mismo cabe decir con respecto a los testigos ofrecidos para que amplíen lo concerniente al Decreto 431/03, que al haber sido todos rechazados dejan de tener interés para esta acusación», insistieron en alusión al decreto firmado por Néstor Kirchner que, curiosamente, coinciden en considerar clave fiscales y abogados defensores.

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No habiendo recurso alguno contra la soberana decisión del Honorable Tribunal, ni parlamentario ni judicial, acatamos plenamente lo resuelto, no sin dejar sentada nuestra respetuosa disconformidad con el criterio adoptado para la selección de los testigos», subrayaron Falú, el radical Carlos Iparraguirre y la frepasista Nilda Garré.

•Cortocircuito

Entre las bajas que reclamaron del listado de testigos figuran varios ex gerentes de ENTel, Gustavo Cresta, Miguel Font, Horacio Ali y Eleazar González. Así como la contadora Analía Pérez Ojeda, auditora interna del Ministerio de Economía; el secretario Legal y Administrativo de esa cartera, Eduardo Pérez, y el subsecretario de Administración y Normalización, Andrés Troha (responsable de haber librado la polémica orden de pago de $ 400 millones en bonos a la empresa Meller), entre otras personas.

La relación entre
Falú y los senadores tuvo un primer cortocircuito cuando el diputado disparó sospechas sobre un presunto pacto espurio para demorar el proceso contra Moliné, apenas pasó a la etapa de definiciones. Los encargados de juzgar al magistrado que militan en el PJ no kirchnerista, en la UCR y en partidos provinciales reaccionaron con dureza y dispararon surtidas cuestiones de privilegio contra el titular de la Comisión de Juicio Político.

En esta oportunidad,
Falú eligió un perfil más bajo, aunque no dejó pasar la oportunidad de marcar diferencias con los senadores. Un antecedente que puede resultar determinante no sólo en la embestida en curso sino también una vez que llegue el turno de Adolfo Vázquez, cuyo trámite llegará a la Cámara alta en 2004.

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