22 de diciembre 2004 - 00:00

Felipismo y duhaldismo casi a los golpes en cumbre PJ

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
El peronismo cruje. Y el eco de la ruptura, todavía embrionaria, que Felipe Solá hizo germinar la semana pasada al lanzar su línea interna, llegó maximizada a la mesa mayor del PJ de Buenos Aires: el Consejo partidario que sesiona en un 2° piso de Avenida de Mayo.

Anteanoche, en la primera cumbre poslanzamiento del felipismo, los duhaldistas liberaron su hostilidad contra un contingente de delegados de Solá que, sin ingenuidad, aparecieron por la sede del PJ. Sabían que no sería gratis esa incursión.

Y no lo fue. Florencio Randazzo, el agitador mayor del felipismo desde su butaca de ministro de Gobierno de Solá, quedó en la línea de un enardecido Hugo Curto que ni José María Díaz Bancalari, vestido de componedor, pudo -no quiso o no supo-controlar.

Además, a pesar de que es diestro en el cuerpo a cuerpo, Randazzo quedó desprotegido. Ni Julio Alak ni Raúl Othacehé, consejeros con medallero profuso que lo podrían haber escoltado en el entrevero, asomaron por la oficina vecina al Café Tortoni.

En el atardecer porteño, con los bombos piqueteros como música funcional, todo comenzó en paz. Díaz Bancalari, como jefe del PJ, abrió la lista de oradores desplegando un mensaje de concordia y empatía entre el partido y el gobierno de Solá. Casi una postal navideña.

Salvo las ausencias citadas -y las de Cacho Alvarez, Juan José Mussi y Osvaldo Mércuri- el resto del Consejo estuvo presente: hasta Gerardo Martínez y Gerónimo «Momo» Venegas, poco asiduos a esas rondas, ficharon la noche del lunes, donde la estrella fue Chiche Duhalde.

• Cónclave

En silencio, los consejeros escucharon la diatriba de Díaz Bancalari que intentaba esconder debajo de la alfombra el malestar duhaldista por el lanzamiento -y el método-del felipismo, votando una declaración de apoyo incondicional a las gestiones de Kirchner y Solá. Hasta que, inquieto, estalló Curto y se produjo la siguiente escena:

Curto:
Pero José (a Díaz Bancalari), esto tiene que ser un ida y vuelta. Nosotros siempre somos los que apoyamos, los que acompañamos la gestión. Pero del otro lado sólo nos tiran palos. Ellos también tienen que tener algún gesto, ¿no?

Randazzo:
¿Cómo planteás eso, Hugo?

Curto: Y sí... ¿O te olvidás que yo formo parte de los intendentes que ustedes discriminan? Además, a mí nadie me llamó para ir a esa cena de fin de año que hicieron ahí en la Costanera.

Randazzo:
Pero vos estás del otro lado, Hugo. Vos estás allá y nosotros acá. ¿O acaso nosotros no tenemos derecho a armar una línea propia? Acá, durante años, existieron la Liga y la LIPEBO. ¿Qué problema hay?

Julio Pángaro
(diputado provincial, ala Bancalari): Está bien. Pero por eso no nos tenemos que bancar que nos digan cualquier cosa (en referencia a los dichos de Solá contra los que «trabajan dos o tres días por semana»). Si, a pesar de que se queja, nosotros laburamos para el gobernador y les votamos todo lo que pide y a veces más.

Curto:
Ves lo que digo...

Alfredo Meckievi (intendenteduhaldista de Dolores): Al final, esto de la unidad (que había citado Bancalari al comienzo de la reunión) es sólo un deseo, no lo que verdaderamente ocurre; parece.

Murmullos y varios hablando a la vez. En el tumulto, la ex primera dama amagó a ponerse de pie y, disculpándose, opinó.

Chiche:
Yo me tengo que ir, porque debo ir a una cena. Pero me parece que no tenemos que hablar más de este tema. No, al menos, con Florencio. El es ministro y no le queda otra que defender al gobernador. En adelante lo que tengamos que decir lo hablamos directamente con Felipe.

Bancalari:
Muchachos... por favor, no se olvidende que éste es el Partido Justicialista de la provincia y que yo soy el presidente de todos.

El toreo no terminó ahí. Cuando la mayoría se había retirado,
Curto ubicó a Randazzo y lo encimó. Esta vez fue menos civilizado. La bronca del metalúrgico, aunque añeja, fue alimentada por un caciquejo del conurbano sur que dedicó el fin de semana a hablarle al oído. De hecho, en el mapa del duhaldismo, Curto es un moderado.

Un rato antes, en el clima aceitoso que dejó la discusión,
Bancalari había hecho aprobar el documento de respaldo al gobierno nacional y provincial. Tras varios filtros, el texto original camufló un regaño: martilló sobre la lealtad partidaria que le reprochan a Solá.

Hubo otro evento que, en el torbellino, pasó inadvertido: el duhaldista
Patricio García fue ratificado como tesorero del PJ. Dominará -como lo venía haciendo- la firma autorizada para derivar los fondos de campaña. Como su segundo quedó Carlos Cottini, también leal a Lomas de Zamora.

En tanto, ayer
Eduardo Duhalde se sorprendió cuando le contaron, gesticulando, el show de Curto. Después hasta se permitió bromear con el incidente antes de recibir a los consejeros peronistas del interior en las oficinas que Chiche Duhalde tienesobre calle Yrigoyen.

Allí repitió las indicaciones que había dado el fin de semana: armar la agrupación para ir a internas contra el felipismo.

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