11 de mayo 2001 - 00:00

Festejó Ibarra alianza con Alfonsín

Raúl Alfonsín festejó ayer la designación de casi un hijo propio, su ex ministro Aldo Neri, como nuevo secretario de Salud del gobierno porteño. El ex presidente participó del acto de jura en el Salón Blanco del Palacio municipal, que contó con otras presencias que sirvieron a Aníbal Ibarra para mostrar «una Alianza unida». Estuvieron, entre otros, Héctor Lombardo -quien había apadrinado la designación del saliente secretario de Salud, Marco Buchbinder-; Rafael Pascual, uno de los últimos en enterarse de los cambios anunciados por Ibarra; y DaríoAlessandro. Con esos visitantes, Ibarra intenta disipar que las modificaciones en su gobierno están orientadas a afianzarse con el alfonsinismo y restar al delarruismo y al chachismo.

Además de Neri, asumió también Raúl Fernández como jefe de Gabinete, un cargo que creó Ibarra para delegar el monitoreo de las diez secretarías porteñas. Fernández, uno de los principales operadores políticos de Ibarra, se convirtió así en jefe de la esposa de Carlos Chacho Alvarez, Liliana Chiernajowsky, quien era subsecretaria de Coordinación de Gabinete; pero Ibarra, para no degradar tanto a la funcionaria, la nombró ayer vicejefa de la oficina de Fernández, ex PI y ex legislador de la Ciudad.

Ayer el jefe de Gobierno firmó el decreto de reforma de la estructura de su gobierno, con el cual elimina direcciones, crea nuevas y hace pases de funciones entre las distintas áreas. En realidad, Ibarra suprime casi lo que él mismo hizo crecer, ya que generó 20% más de despachos de los que tenía Fernando de la Rúa en la gestión porteña.

Reuniones

La firma de ese documento, el miércoles por la noche, estuvo precedida por varias reuniones, entre otras, una extensa entre Fernández y Cecilia Felgueras, quien quedó fuera de toda negociación previa por la eliminación de cargos y funcionarios, ya que Ibarra, además de cambiar al titular de Salud, eliminó las subsecretarías que ocupaban el radical Rafael Veljanovich en Promoción Social, y el chachista Javier Grosman, de buenas relaciones con la vicejefa de Gobierno.

En el delarruismo creció la animosidad contra Felgueras: le reprochan que la mala relación con Ibarra la haya excluido de participar en la reforma, pero además algunos funcionarios del gobierno nacional creen que la movida no es contra el delarruismo, sino que obedece a los pocos reflejos de Felgueras, dicen para eximir a Ibarra de una supuesta persecución al sector interno que hegemoniza el Presidente. Sin embargo ayer, en despachos de la Casa Rosada, había preocupación por el destino de dos funcionarios: uno es Oscar Trivisono, subsecretario de Salud, quien sería reemplazado por un hombre de Neri. Trivisono, allegado a la familia presidencial, es un militante radical que colaboró además con Inés Pertiné en la fundación de De la Rúa. La otra funcionaria sería la presidenta de AUSA, el organismo de autopistas de la Ciudad, María Luisa Díaz Vega, ex tesorera de la fundación de De la Rúa, que, según trascendió mantiene un conflicto interno en ese organismo. La eventual salida de la titular de AUSA daría chances a la ibarrista Laura Moresi para pasar de ser directora a presidenta del organismo.

El delarruismo, sin embargo, durante el miércoles, se impuso para que Ibarra dé marcha atrás con la remoción de dos directores generales de esa línea interna partidaria, que tenía previsto el jefe porteño.

El decreto de refacción del ejecutivo porteño cuenta con 65 artículos, para eliminar 28 oficinas -en una poda a 14 radicales y 14 frepasistas-, entre direcciones generales y adjuntas, tres subsecretarías y la Secretaría de Gobierno que ocupaba
Fernández. Se crean al mismo tiempo ocho direcciones generales.

Con la supresión de esos despachos,
Ibarra asegura que ahorrará $ 3 millones del presupuesto porteño que asciende a $ 3.200 millones.

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