El oficialismo porteño ya se lanzó a la puja por las boletas electorales de octubre, donde en la Capital Federal se renovarán las tres senadurías del distrito y doce bancas en Diputados.
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Para frenar parte de la pelea, Alberto Fernández dio ya la primera sentencia: habrá una sola lista. Pero esa consigna, los kirchneristas la interpretan solamente para la categoría Senado, por ahora. Es que los argumentos del jefe de Gabinete no requirieron mucha discusión, ya que se fundan en el episodio 2001, cuando Alfredo Bravo compitió con dos listas de diferentes sellos. El socialista obtuvo más votos que su rival de entonces, Gustavo Béliz, pero la letra de la norma que impone ganador al «partido» que obtenga más votos, lo dejó sin banca.
Curiosamente para la puja que protagonizan hoy los kirchneristas, Béliz -luego ministro del Interior del actual gobierno- reclamó la silla por la vía judicial, que se la otorgó, pero no asumió. El ex funcionario renunció a la banca que ocupa hoy su compañera de fórmula, María Laura Leguizamón.
La legisladora, de sintonía excelente con la candidata presidencial, Cristina Kirchner, suena ahora para renovar el escaño, aunque la primera dama podría convocarla para su eventual futuro gabinete. En ese caso, Vilma Ibarra -que deja el cargo de senadora en diciembre- o Nilda Garré podrían tener chances de postularse.
«Por ahora», como acotan en el kirchnerismo, la tira para el Senado la encabezará Daniel Filmus, el candidato perdedor en las elecciones porteñas del pasado 24 de junio.
Para diputados, en cambio, la lista es larga y se proponen algunos de los que quedaron fuera de las listas para legisladores de la Capital Federal que compitieron el 3 de junio.
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