24 de febrero 2004 - 00:00

Firmar es complicado

La tensión entre el gobierno y el Senado estalló ayer por una firma. Como coletazo de la desactivada polémica entre Carlos Reutemann -ex gobernador y actual senador- y Néstor Kirchner por $ 500 millones para Santa Fe, uno de los legisladores que acompañó al santafesino en su reclamo de recursos, Graciela Bar (PJ-Entre Ríos), anunció que retiraba la rúbrica del proyecto. Lo hizo después de que en el Congreso se comentara que hasta el propio Presidente la habría telefoneado para reprocharle su adhesión a la iniciativa de «Lole» (este diario adelantó en la víspera que habían llegado retos desde despachos oficiales). Bar pertenece a un distrito que recibió ayuda de la Nación en la campaña electoral de 2003, lo cual justificaría el enojo gubernamental con ella.

La desactivada polémica entre el gobierno de Néstor Kirchner y Carlos Reutemann por $ 500 millones para Santa Fe sumó ayer otro capítulo que refleja la tensión entre el Ejecutivo y el Senado.

Después de que Kirchner y «Lole» se bajaran de la puja mediática que Alberto Fernández había agitado, la senadora Graciela Bar (PJ-Entre Ríos) retiró ayer la rúbrica del proyecto de su par santafesino en el cual reclamaba por esos recursos. Bar denunció una supuesta «operación» política.

La delegada del gobernador entrerriano Jorge Busti ratificó en el comunicado, que sirvió para borrar lo que había suscripto la semana pasada, que apoyó a Kirchner desde que se lanzó como candidato a presidente de la Nación.

Sin decirlo, la legisladora confirmó lo que ayer reveló este diario: hubo presiones sobre ella desde sectores oficiales, a raíz de su coincidencia con Reutemann en el petitorio. En el Congreso, se comentaba que hasta el mismo Kirchner habría telefoneado a la representante mesopotámica para reconvenirla.

•Garantía

Busti no habría sido ajeno a los reproches, ya que recibió un fuerte respaldo nacional a la hora de disputar la gobernación con el radicalismo, a fines de 2003. Un antecedente más que suficiente para garantizar, por lo menos, disciplina en el bloque senatorial de la comitiva de Entre Ríos.

La iniciativa del senador de Santa Fe y ex mandatario provincial colectó el aval de varios colegas peronistas, entre ellos, Bar; los salteños Marcelo López Arias y Sonia Escudero; el cordobés Roberto Urquía; Ramón Saadi ( Catamarca); Silvia Gallego y Rubén Marín (La Pampa); el riojano Eduardo Menem; la fueguina Mabel Caparrós; y Antonio Cafiero (Buenos Aires).

Ninguno de ellos imaginó que el proyecto de resolución
, al cual también adscribió la coterránea de «Lole», Roxana Latorre, podía ser utilizado por el Ejecutivo para sobreactuar una pelea con el antecesor de Jorge Obeid en la Casa Gris. La propuesta solicitaba al gobierno que detallara los montos asignados a la provincia en ocasión de la emergencia. En consecuencia, Bar no habría cometido desliz alguno.

Sin embargo, la senadora en su desmentida por escrito -en la cual anuncia que borró su nombre de la ristra de aliados de Reutemann-argumentó que había «sido víctima de un operativo en el que nada tuvo que ver».

Asimismo, funda su aclaración en «lo publicado por algunos medios nacionales, referido al respaldo que obtuviera el senador Reutemann de 11 senadores justicialistas en una disputa con el presidente Kirchner por los fondos enviados a la provincia de Santa Fe».

«La senadora justicialista
-continuó el memo entregado a la prensa-explicó que ha solicitado que retiren su firma del proyecto presentado por Reutemann, por el uso político que se le dio al mismo, y porque nunca fue su intención poner en tela de juicio la asistencia que ha enviado la Nación a la provincia de Santa Fe».

«El gobierno nacional ha ayudado a la provincia de Santa Fe en un duro momento como el de las inundaciones»,
agregó Bar. «Jamás estuvo en mi espíritu poner en duda lo que la Nación había enviado, simplemente que se informara cuáles eran los montos remitidos hasta la fecha. No obstante, por la utilización política y mediática que se le ha dado al mismo, he solicitado que se retire mi firma», concluyó Bar.

A pesar de que entre los acompañantes del proyecto de Reutemann se encolumnaron críticos domésticos del PJ Santa Cruz como
Eduardo Menem, nadie puede dudar a esta altura de que López Arias, Caparrós, Cafiero, Marín, Saadi -que también adhirieron-o el propio riojano, estén a la caza de un pleito con Olivos. Por el contrario, sin perder cierta independencia de criterio, todos ellos se muestran proclives a acompañar la gestión kirchnerista, tal cual manda la ley no escrita del peronismo.

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