27 de julio 2005 - 00:00

Folclore peronista en el acto de Chiche

La candidata a senadora Chiche Duhalde, en la algarada final del acto de anoche en Florencio Varela, rodeada por candidatos locales y también algunos nacionales, como el empresario Francisco de Narváez (izq.) y José María Díaz Bancalari (der.). Agachada, saludando, la vicegobernadora Graciela Giannettasio.
La candidata a senadora Chiche Duhalde, en la algarada final del acto de anoche en Florencio Varela, rodeada por candidatos locales y también algunos nacionales, como el empresario Francisco de Narváez (izq.) y José María Díaz Bancalari (der.). Agachada, saludando, la vicegobernadora Graciela Giannettasio.
«Tenemos que ayudarlo al Presidente a sacar este país adelante. Lo vamos a acompañar al Presidente, pero no diciéndole todo el tiempo que sí a todo. Tenemos y debemos tener opinión propia; los que tenemos poder de decisión. Lo vamos a acompañar al Presidente pero con opinión propia.» Una ovación acompañó esta definición dicha anoche con calma y firmeza por Hilda Beatriz Chiche Duhalde. El gimnasio cubierto de un suburbio muy pobre de Florencio Varela, donde se realizó el acto del PJ, resultó desbordado por más de 8 mil militantes de todo el conurbano. Al punto de que fueron centenares los que siguieron el acto de lanzamiento de la campaña del Partido Justicialista afuera, a oscuras, sobre el pasto, a través de pantallas que reproducían lo que sucedía adentro.

Escudos peronistas, la fotos de Evita, en un caso con el clásico rodete; en otro con el pelo suelto, como acostumbraba Eva en los fines de semana en San Vicente, junto a Perón. Bombos y redoblantes atronaban, al punto que Chiche debió hacer el clásico pedido de que pararan mientras hablaba.

La boca de un enorme escenario contenía el atril desde donde hablaron Chiche Duhalde y, antes, la vicegobernadora Graciela Giannettasio -que jugó de local-, y el presidente del bloque de diputados nacionales y titular del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari. Atrás, alineados, se sentaron Mabel Müller, Marina Cassese, Eduardo Camaño, Mirta Rubini, Domingo Vitale, Francisco de Narváez, Jorge Sarghini, «Cacho» Alvarez, Jorge Villaverde y Osvaldo Mércuri, entre otros. En su mayor parte jefes territoriales peronistas. Además del secretario general de la 62 Organizaciones Peronistas, Gerónimo «Momo» Venegas.

Bastonera

No faltó nada del folclore peronista. Ni los carteles de organizaciones gremiales como la UOCRA y UATRE, incluyendo a sus militantes con gorras blancas y letras azules; o los Veteranos de la Guerra de «Malvinas Peronistas».

Tampoco la marcha peronista cantada por Hugo del Carril que cerró el acto. Giannettasio hizo de bastonera e improvisada locutora, presentando a los candidatos justicialistas de Florencio Varela. Desde el primer concejal, el médico jefe del servicio de neonatología del hospital local, Rubén Porto -que recibió otra prolongada ovación-, amén de las candidatas María Cristina Mercado y Nélida Ruiz. Hasta el candidato a diputado provincial por la Tercera Sección, Javier Dávalos.

Estuvo claramente marcado que se trató de un acto de un partido que no es el del
presidente Néstor Kirchner. Aunque Chiche se esforzara por mostrarse tranquila y expresara la disposición del peronismo bonaerense de apoyar su gestión. «Si le va bien al Presidente, nos va bien a todos», se la escuchó decir. Pero también se ocupó de remarcar sobre el final, ya con gesto propio de tribuna electoral y marcando las diferencias, que «soy de esta provincia. La provincia de Buenos Aires, que no es un hotel que se alquila para venir a pasar un rato, en algún momento». Los destinatarios no hacía falta aclarar quiénes eran.

De saco de cuero rojo,
Chiche arrancó otra ovación de ese enorme gimnasio ruidoso, rumoroso, con mayoría de mujeres humildes -a algunas se las vio lagrimear-, con chicos en brazos y caminando, cuando dijo que «no necesitamos extraños que nos vengan a decir qué hacer». Y se repitió la reacción de aplausos, gritos, bombos y redoblantes cuando señaló con razón que «las obras son del pueblo, no de los gobernantes». Hubo mensajes para las manzaneras y para los planes Vida. Y para Evita una reflexión: «Debe estar horrorizada de todo lo que ve que se hace aquí. De ver que no tenemos un proyecto de Nación».

La zona donde se levantó este gimnasio cubierto y cancha de basquet no podía ser más pobre y desolada. Aledaño a un enorme descampado, en otros tiempos quinta de verduras de unos portugueses, está a unas 20 cuadras de la Ruta Provincial 36. Con mucho frío y oscuridad en las calles y fuera del gimnasio, Giannettasio levantó calor en su presentación y en la evocación de Evita. Más aún lo hizo Díaz Bancalari -los tres recordaron a Eva Perón-, que con la voz ronca que se le conoce dijo que «los peronistas de la provincia de Buenos Aires no necesitamos que vengan a decirnos lo que tenemos que hacer», en obvia alusión al desembarco del oficialismo kirchnerista. De camisa blanca y jeans habló de «la urna de la esperanza», y de que «es mentira que Varela tiene que ser pobre».

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