Folclore peronista en el acto de Chiche
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La candidata a senadora Chiche Duhalde, en la algarada final del acto de anoche en Florencio Varela, rodeada por candidatos locales y también algunos nacionales, como el empresario Francisco de Narváez (izq.) y José María Díaz Bancalari (der.). Agachada, saludando, la vicegobernadora Graciela Giannettasio.
Estuvo claramente marcado que se trató de un acto de un partido que no es el del presidente Néstor Kirchner. Aunque Chiche se esforzara por mostrarse tranquila y expresara la disposición del peronismo bonaerense de apoyar su gestión. «Si le va bien al Presidente, nos va bien a todos», se la escuchó decir. Pero también se ocupó de remarcar sobre el final, ya con gesto propio de tribuna electoral y marcando las diferencias, que «soy de esta provincia. La provincia de Buenos Aires, que no es un hotel que se alquila para venir a pasar un rato, en algún momento». Los destinatarios no hacía falta aclarar quiénes eran.
De saco de cuero rojo, Chiche arrancó otra ovación de ese enorme gimnasio ruidoso, rumoroso, con mayoría de mujeres humildes -a algunas se las vio lagrimear-, con chicos en brazos y caminando, cuando dijo que «no necesitamos extraños que nos vengan a decir qué hacer». Y se repitió la reacción de aplausos, gritos, bombos y redoblantes cuando señaló con razón que «las obras son del pueblo, no de los gobernantes». Hubo mensajes para las manzaneras y para los planes Vida. Y para Evita una reflexión: «Debe estar horrorizada de todo lo que ve que se hace aquí. De ver que no tenemos un proyecto de Nación».
La zona donde se levantó este gimnasio cubierto y cancha de basquet no podía ser más pobre y desolada. Aledaño a un enorme descampado, en otros tiempos quinta de verduras de unos portugueses, está a unas 20 cuadras de la Ruta Provincial 36. Con mucho frío y oscuridad en las calles y fuera del gimnasio, Giannettasio levantó calor en su presentación y en la evocación de Evita. Más aún lo hizo Díaz Bancalari -los tres recordaron a Eva Perón-, que con la voz ronca que se le conoce dijo que «los peronistas de la provincia de Buenos Aires no necesitamos que vengan a decirnos lo que tenemos que hacer», en obvia alusión al desembarco del oficialismo kirchnerista. De camisa blanca y jeans habló de «la urna de la esperanza», y de que «es mentira que Varela tiene que ser pobre».




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