Fracción Trotskista vs. piqueteros
La autodenominada Fracción Trotskista es una emanación del Partido de Trabajadores por el Socialismo dedicada al debate ideológico en ese espacio de la izquierda; es decir a ese eterno marcar la cancha entre los grupúsculos con los que compite en el sueño de dirigir un proceso revolucionario. En el último número de su órgano, Estrategia Internacional, dedica un largo análisis a denunciar las desviaciones « piqueteristas» de sus primos del Partido Obrero de Jorge Altamira. La crítica principal a Altamira es que éste les atribuye a los líderes piqueteros y desocupados el rol conductor de la revolución que, según estos trotskistas, está reservado a los obreros industriales. Aquí lo principal de ese análisis, que sirve de mapa para entender los forcejeos entre los grupúsculos trotskistas en la puja por el declinante fenómeno de la protesta callejera. El título de ese editorial es claro, «Mitos y justificaciones sobre el 'piqueterismo'».
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Esta es una forma de cederle a la prédica según la cual la fragmentación actual de la clase obrera es una nueva realidad que no puede ser superada política y socialmente.
En su intento de apología del « piqueterismo» Jorge Altamira identifica al movimiento piquetero como la encarnación de la consigna de la milicia obrera que figuraba en la Circular de la Liga Comunista en tiempos de Marx y con el planteamiento del piquete del Programa de Transición de la IV Internacional.
El PO presenta los actuales piquetes recurriendo a su contenido histórico aunque poco tengan que ver con ello. En la Argentina-los movimientos piqueteros expresaronel momento de la escisión en diversas puebladas y la tendencia a la autoorganización para la defensa. Hoy, la organización de los desocupados no es una continuidad lineal de este método. Por el contrario, está cada vez más en desuso, y la mayoría de las acciones son marchas, mitines o actos. No negamos el valor político de este tipo de manifestaciones y su importancia para la lucha de los trabajadores pero para que los piquetes puedan encarnar el embrión de la milicia obrera, del programa forjado por el socialismo revolucionario, que expresa la tendencia a la autoorganización de los obreros como una fuerza independiente enfrentada al capital, es necesario señalar claramente su actual degradación y marcar una perspectiva distinta de unidad de clase y de lucha revolucionaria.
Por otro lado, la definición del PO que une pobreza y condición subversiva del proletariado separa clase y composición de clase, subestimando el papel objetivo que cumple cada sector en el proceso de producción y reproducción del capital. Elimina así la centralidad del proletariado de la industria y los servicios en su capacidad de encarnar -a través de su lucha, su organización independiente y su programa-un poder social que englobe las reivindicaciones del conjunto del pueblo oprimido.



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