18 de octubre 2002 - 00:00

Frepaso reedita papelón con España por rebeldes vascos

El Congreso argentino perpetró otra votación entre gallos y medianoche, y abrió la puerta de otro conflicto diplomático con España como en 1997. Los diputados votaron un proyecto de resolución de apoyo a la autonomía vasca auspiciando la apertura de un proceso de diálogo entre Herri Batasuna y el gobierno de Madrid. Ahora muchos dicen -como los senadores con la ley Barrionuevoque no sabían lo que votaban. Ayer el Frepaso, que ya sufrió una tormenta política cuando algunos de sus integrantes impulsaron en 1997 un proyecto de adhesión a los vascos de Herri Batasuna, se dedicó todo el día a desmentir la existencia de una reunión en Buenos Aires entre integrantes de la asociación vasca Udalbiltza para discutir sobre el diálogo entre los dirigentes de Herri Batasuna y el gobierno español, lo que había sido anunciado por el diario vasco «Gara Egui». La información precisaba, además, que la diputada Marcela Bordenave se reuniría con miembros del grupo de trabajo internacional de Udalbiltza, Koldo Barros y Mikel Muñoa, que se encuentran en Buenos Aires.

Ese medio difundió la noticia en España sobre la aprobación en la Argentina de un proyecto de resolución impulsado por Eduardo Di Cola, Juan Pablo Baylac, Bordenave y Mario Cafiero, por el que se defiende la « apertura de un proceso de diálogo en Euskal Herria para la resolución del conflicto político».

El proyecto aprobado en la Argentina, según informa «Gara Egui», recoge el pedido de recrear «una situación en las que no se conculquen los derechos de los vascos como pueblo».

En 1997, el Frepaso había adquirido un compromiso similar con Herri Batasuna, brazo político de la ETA, que le produjo más de un dolor de cabeza a Carlos Chacho Alvarez.

Al mismo tiempo que los frepasistas apoyaban una declaración de apoyo a los vascos de Herri Batasuna, se producía el asesinato del concejal Miguel Angel Blanco Garrido del Partido Popular en manos de la ETA.

El escándalo llegó al Poder Ejecutivo, motivó reuniones en su momento entre Carlos Corach, Jorge Yoma, Humberto Roggero y Héctor Maya para impulsar un debate en el Congreso que disipara la dudas que surgieron en la diplomacia española.

El punto culminante del escándalo internacional llegó cuando el presidente de la Xunta de Galicia y fundador del Partido Popular Español, Manuel Fraga Iribarne, apeló a un giro diplomático durante una visita a Carlos Menem en la Casa Rosada declarando que «en este momento no hay que dudar. Entiendo yo que esto ha partido de una confusión, quiero creer eso», dijo tratando de salvar un papelón internacional para la Argentina.

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