26 de febrero 2003 - 00:00

Frío apoyo del PJ a Kirchner-Scioli ayer

El mensaje lo envió por TV porque los destinatarios no estaban presentes. Ingenuo o cruel, Néstor Kirchner aprovechó la tribuna del lanzamiento de la fórmula que integra con Daniel Scioli, para desmentir que se presione a los gobernadores para que respalden su candidatura.

«Mal alguien puede pensar que por un voto vamos a presionar a alguien, nosotros que sabemos lo que son las persecuciones»,
bramó y suplicó por «la solidaridad» de los gobernadores. En la platea relucía la razón de ese auxilio: los únicos mandatarios eran Felipe Solá y el jujeño Eduardo Fellner.

A esa sequía de delegados provinciales -estuvo Daniel Gallo, vice de Tierra del Fuego-se agregó el retaceo oficial: unos pocos ministros, un puñado de diputados nacionales y casi ningún intendente del Gran Buenos Aires. Asistió Hilda Chiche Duhalde como señal inequívoca del apoyo presidencial.

Quienes descifran los códigos del duhaldismo entienden: el «territorio» -esa entidad que en el peronismo se traduce en votosno estaba ayer en su esplendor en el teatro Ateneo, escenario que eligió Kirchner para presentar formalmente a su vice, el porteño Scioli.

Se entiende: a los hombres del conurbano les cuesta digerir una fórmula integrada por un ex menemista y un provocador que más de una vez le pateó los dientes a su jefe, Duhalde. Se sabe que su ilusión era -y para algunos aún es-la proclamación del actual presidente.

Hasta Kirchner aún registra esa amenaza. Por eso dijo que «la palabra volvió a tener valor. Lo vimos estos días con la decisión del Presidente» de ratificar que el 25 de mayo abandonará el gobierno sin emprender ninguna aventura reeleccionista.

Poco dijo el santacruceño, en un discurso que incluyó más de una gaffe. Nadie pudo obviar el tramo en que Kirchner dijo que Scioli «trabajará recorriendo el país» porque «yo no quiero un vicepresidente de palo».

Un rato antes, el secretario de Turismo, más apasionado, había estrenado la frase que será el leivmotiv de su campaña:
«Ni un paso atrás, la Argentina debe mirar para adelante, y dejar de pensar que la mejor década está en el pasado. No vamos a dar ni un paso atrás».

También se deshizo en halagos a
Duhalde, a quien le auguró « un lugar en la historia» por ser el « gran presidente que generó la recuperación económica».

A su turno,
Kirchner se colgó de ese ítem: «En política, nadie es propiedad de nadie», reaccionó el santacruceño como respuesta a los dichos de Carlos Menem que anteayer sostuvo que Scioli fue un «invento» suyo.

A las cinco y media, Kirchner y su compañero entraron en tándem. Unos minutos antes lo hicieron sus esposas,
Cristina Fernández -con pantalones, contraindicado en damas sobre el escenario-y Karina Rabollini -elegante como siempre-que se treparon al palco, coronado con una pantalla donde se veía la bandera argentina de fondo, con la frase: «Un país en serio, Kirchner-Scioli».

Abajo, muchos sólo para cumplir, se apilaron
Manuel Quindimil, los ministros Alfredo Atanasof y Aníbal Fernández, el vocero presidencial Luis Ve rdi, Eduardo Camaño, Hugo Toledo, Alberto Balestrini, Baldomero «Cacho» Alvarez, y el yerno de Olivos y «joven CH» Gustavo Ferri.

También se apilaron el jefe de la Aduana,
Mario Das Neves; el sanjuanino José Luis Gioja; el vice de Gabinete, Julián Domínguez; el vice de Solá, Hugo Corvatta, y el secretario de Cultura, Rubén Stella, gritando a viva voz ser el primer kirchnerista.

La lista puede cerrarse con la presencia de
Teresa Solá, mirando cómo su esposo se fotografiaba con Graciela Giannettasio, en una postal informal de la fórmula del PJ bonaerense. De la otra punta, relojeaba Miguel Saiegh, marido de la vicecandidata.

Esa larga lista de nombres citó
Scioli en su discurso para agradecer que ahora, ya definitivamente fuera de la órbita del peronismo de Anillaco, le hayan hecho un hueco bajo el paraguas del duhaldismo.

Sobre el final, aunque los organizadores obviaron expresamente los símbolos del PJ -hacía años que una fórmula justicialista no colgaba fotos de
Perón y Evita-, un puñado arrancó con la marcha peronista. El resto se acopló, mientras de rodillas Kirchner agradecía uno por uno a los asistentes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar