Frondizi: ''Homenajes, fruto del oportunismo''
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El periodista y ex funcionario del gobierno frondizista, Albino Gómez, aseguró ante este diario que no hubo en 50 años una presidencia como la de Arturo Frondizi. «No fue estatista ni liberal, tenía una visión superadora.»
A.G.: Sí fui invitado, aunque no acudí porque me pareció incorrecta la manera de hacerlo.
P.: ¿Cuál era su relación con Frondizi? ¿Cuál era su posición dentro del gobierno?
A.G.: Mi relación era buena, compartíamos la mitad del día y por mí pasaban todos los discursos que el ex mandatario fuera a hacer. Eso sí, yo estuve en su equipo de gobierno los últimos dos años de la gestión, desde 1960 hasta 1962, año de su derrocamiento. En cuanto a mi posición en el gobierno, primero formé parte del servicio exterior, luego fui secretario de embajada.
Trabajaba con Frondizi hasta el mediodía y luego cada uno se iba a su lugar de trabajo, él a la Rosada y yo a Cancillería. Al grupo de técnicos del gobierno se lo llamaba Usina y era comandado obviamente por el ex ministro de Economía Rogelio Frigerio.
P.: ¿Por qué se lo denominaba así?
A.G.: Se lo denominaba así porque producía pensamientos. Rogelio Frigerio era el que lo había bautizado. Con respecto al grupo en sí, era como trabajar en la clandestinidad.
Esquivábamos como podíamos a los militares. Había veces en que cambiábamos los lugares de las reuniones, para que no nos estuvieran tan encima. Aunque de todas formas eso fue casi imposible durante todo el período.
P.: Se hacían sentir mucho los planteos militares...
A.G.: Mire, en esos cuatro años hubo 32 intentos, amenazas de golpe. Era muy difíciltrabajar así. Cuando se daban a conocer las políticas del gobierno, las Fuerzas Armadas obstruían, impedían, presionaban y no se podía seguir un lineamiento claro. Durante los días previos al golpe, todos los funcionarios teníamos los teléfonos pinchados. De hecho, diez días antes del derrocamiento, el ex presidente me tuvo que advertir, por lo cual me tuve que ir de mi casa, para que no pudieran ubicarme.
P.: ¿Y cómo fue el momento del golpe?
A.G.: El presidente no quería que se derramara ni una sola gota de sangre, pero él jamás pensó en renunciar, ni suicidarse, ni irse del país. El se quedó hasta las últimas consecuencias en su despacho. Tenía aliados en las Fuerzas, como también estaban los que no lo querían en el poder. Pero siempre sostuvo que no iba a dejar que ningún soldado muriera por el derrocamiento.
P.: ¿Por qué cree que se recuerda a Frondizi tan especialmente? ¿Por qué piensa que esos homenajes surgen de varios sectores que quizás nada tuvieron que ver con sus políticas?
A.G.: Bueno, creo que se ha descubierto en el tiempo y en los libros que fue el último gobierno que tuvo el proyecto más completo y a largo plazo de los últimos 50 años. Había una correlación entre lo económico, lo social y lo político. Hubo una fuerte expansión en la industria petroquímica, siderúrgica, automotriz. Se creó la enseñanza privada y pasamos de ser importadoresde petróleo a exportadores. Esto sumado a las reconquistas sociales que se dieron, luego de las prohibiciones provenientes de la Revolución Libertadora. Frondizi no era intervencionista, pero tampoco era liberal a rajatabla. Tenía una cabeza planetaria, abierta. Eso es también una de las razones por las cuales, actualmente, hay personas que se encuentran en las antípodas de su pensamiento, pero que igual lo respetan y aceptan positivamente lo hecho en su gestión.
Entrevista de Gustavo Bayley




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