Dos muertos, 90 heridos, alguno de ellos grave, y 160 detenidos ayer, es el saldo del más grave enfrentamiento entre activistas piqueteros y fuerzas policiales y de seguridad ocurrido desde el 19 y 20 de diciembre del año pasado, que terminó provocando la renuncia de Fernando de la Rúa. La Policía Bonaerense, secundada por la Prefectura Naval, mantuvo ayer abierto en Avellaneda el acceso al puente Pueyrredón, cumpliendo con la orden recibida desde el gobierno de Eduardo Duhalde. Enmascarados y armados con hierros, palos, piedras y hasta armas de fuego según las fuerzas de seguridad, estos grupos enfrentaron a la Policía, recibiendo la adhesión de todo el arco político de izquierda. Hubo vandalismo en vidrieras de comercios y autos estacionados, e incluso fue quemado un colectivo de línea.
Anoche se contabilizaban ya dos los muertos en los graves incidentes ocurridos en el acceso a la Capital Federal desde el partido de Avellaneda por el puente Pueyrredón.
Hasta anoche se habían producido 2 muertes en los choques entre grupos de activistas y desocupados con la Policía de la provincia de Buenos Aires, en los más graves incidentes ocurridos desde el 20 de diciembre del año pasado, cuando renunció Fernando de la Rúa a la presidencia de la Nación. También hubo más de 90 heridos y la Policía detuvo a 160 activistas violentos. Las muertes fueron confirmadas por la directora del hospital Fiorito, Adriana D'Astek; y el ministro de Salud bonaerense, Ismael Pasaglia, que confirmó que fueron alcanzados por balas de plomo. El ministro dijo también que las heridas sufridas por la víctimas se registraron en la zona del tórax, y que hay otras cuatro que presentan impactos de balas de plomo.
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Anoche se reunieron primero en la Plaza de Mayo y más tarde frente al Congreso un grupo de activistas de izquierda, autoconvocados para repudiar la represión policial ocurrida ayer en Avellaneda. En el Departamento Central de la Policía Federal, a tres cuadras del lugar, se mantenían acuartelados efectivos, por si se producían desmanes. En las cercanías del Congreso, totalmente vallado, permanecían agentes de la Guardia de Infantería, con hidrantes y autobombas, atentos a la evolución de estos grupos de manifestantes.
En el perímetro porteño que va desde el puerto de Buenos Aires hasta el Riachuelo, recorriendo toda la avenida General Paz, 2.000 efectivos de la Policía Federal, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval mantuvieron abierta ayer esta vía de comunicación. y
El enfrentamiento más grave se originó cuando efectivos de la Policía Bonaerense, junto a cuadros de la Prefectura Naval, despejaron el acceso al puente Pueyrredón, en la ciudad de Avellaneda, con balas de goma y gases lacrimógenos. Enfrentaron a más de un millar de manifestantes que le respondieron con hierros, palos, bombas molotov, gomeras, piedras y, según la Policía, armas de fuego (ver nota aparte) antes de dispersarse. El saldo al caer la tarde eran dos muertos, 90 heridos -en su mayor parte internados en el Fiorito-, un par de ellos de gravedad, y 160 detenidos.
Mientras los gases se mezclaban con el humo de las gomas quemadas por los manifestantes al mediodía, otros grupos cortaban otros accesos viales a la Capital Federal, que pese a los incidentes y hasta el anochecer, no perdió su habitual calma. En forma sincronizada, alrededor de las 11.30 comenzó a gestarse el corte en los puentes -que cruzan el Riachuelo-y en los de Pueyrredón, La Noria y Alsina; además del cruce de la avenida General Paz con Cabildo (puente Saavedra), Panamericana (Ruta Nacional 9) y Rivadavia (Ruta Nacional 7). Sobre el túnel de la avenida del Libertador, en Palermo, grandes pintadas de la UOCRA convocaban a la manifestación.
• Extrañeza
Un vocero de la secretaría de Seguridad Interior confió a este diario que al menos dos personas murieron por el impacto de balas de plomo. «Hay dos muertos con balas de plomo que no se sabe de dónde salieron», explicó. La extrañeza se debe a que todos los efectivos policiales y de seguridad, empeñados en el operativo, aseguran que sólo usaron postas de goma y gases lacrimógenos.
Los enfrentamientos recordaron la revuelta que en diciembre derribó a De la Rúa y que dejó más de 20 muertos y decenas de heridos. La intervención de la jueza federal María Servini de Cubría terminó poniendo presos al entonces secretario de Seguridad, el radical Enrique Mathov, y al jefe de la Policía Federal, comisario general Rubén Santos. Una situación que para ambos aún se mantiene y sobre la que anoche algunos se preguntaban a quién se pondrá preso ahora.
Los voceros de los manifestantes, afirmaron haberse movilizado para reclamar trabajo y alimentos, y negaron portar armas y aparatos de comunicación. Luis Salazar, de la coordinadora de desocupados «Luis Verón», al ser consultado por este diario admitió que se movilizaron con mujeres e hijos armadas de hierros, palos y cañas tacuaras «para defendernos de los provocadores». Y sobre los desmanes producidos contra negocios y automóviles «no podemos responder por la bronca de la gente.Yo por ejemplo no lo hice y concurrí con mi familia y mi hijo de dos años».
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