Es evidente que Eduardo Duhalde pretende brindarle a su gabinete alguna protección judicial, con los fueros que provee la condición de legislador nacional. Es comprensible en alguien que conoce bien, por haberlos activado, los dispositivos que existen hoy en la Argentina para enviar a la cárcel a alguien con independencia de que haya cometido o no delito. Se inauguró la tendencia con la «asociación ilícita» como figura que podría ahora calzar sobre el gabinete nacional (pesificación).
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La inmunidad del duhaldismo puede resultar inocua: las candidaturas se inscriben el 30 de mayo pero los fueros se consiguen el 10 de diciembre, con la asunción de las bancas. Entre una fecha y otra, la intemperie. Salvo que se acepte que por la sola candidatura ya se logran fueros, como comenzó a afirmar Alberto García Lema para su jefe.
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