23 de octubre 2002 - 00:00

Fuerza Duhalde congreso PJ para postergar las internas

En las próximas 48 horas Carlos Menem y Eduardo Duhalde deben resolver si el proceso electoral interno del PJ se encarrilará en los márgenes de un acuerdo o si, en cambio, se bifurcará en trámites judiciales donde cada parte le negará a la otra la legalidad necesaria para participar del proceso. Entre la Casa Rosada, el Hotel Presidente -morada porteña de Menem-y la Casa de Salta -donde despacha el candidato a vicepresidente y gobernador de esa provincia Juan Carlos Romero-se cursaron faxes con propuestas para que se realice un congreso «de unidad» capaz de acordar las reglas de juego elementales de la interna: fecha, plazos de inscripción de candidaturas, organismos que arbitren en los comicios, etcétera.

La última propuesta formula-da por el duhaldismo fue que se posterguen los comicios domésticos desde el 15 al 22 de diciembre. Y que se prorrogue también por un mes el plazo para presentación de candidaturas, que se agota mañana. Informalmente, Duhalde habría sugerido a los demás candidatos -básicamente a José Manuel de la Sota y a Néstor Kirchner, los más cercanos-que no se inscriban el jueves, lo que sería una forma de vaciarle la interna a Menem dejándolo sin adversarios. La idea de postergar la fecha de anotación de candidaturas parece sugerir que en la imaginación de Duhalde todavía existe una chance para que aparezca un nuevo competidor. Cuando se les pregunta a sus colaboradores más inmediatos contestan «el Lole». Hasta el mismo Reutemann, que sigue jurando negativas, bromea sobre el afán de algunos de sus íntimos, como Jorge Giorgetti: «Está sacando los músculos de Popeye de tanto remar por mi candidatura», se burla el gobernador, un maestro de la ambigüedad política.

• Propuesta

Oficialmente, lo que ocurrió ayer es que parte de la mesa de conducción del congreso del PJ, encabezada por Duhalde, se dirigió a los dirigentes cercanos a Menem con una propuesta de acta para que sea aprobada en un congreso que sesionaría el próximo martes 29 en Parque Norte a partir de las 16 horas. Esa minuta incluye: a) Designación de una nueva junta electoral ante la caducidad, en julio, del mandato de la actual; b) determinación del cronograma electoral; c) que se suspendan desde ahora los plazos electorales; d) asuntos entrados.

El temario surgió de una reunión en la que participaron varios integrantes de la conducción del Congreso: Duhalde, Reutemann, De la Sota, Cristina Kirchner, Jorge Busti y Carlos Juárez. El encuentro se realizó primero en la sede del sindicato de trabajadores rurales pero, ante la inasistencia de varios miembros de la mesa, se trasladó a la Casa Rosada para sumar a Duhalde. Todo un contratiempo para el Presidente: unos minutos antes había manifestado en una conferencia de prensa que él no estaba dispuesto a sumergirse en la interna por la responsabilidad de gobierno. Pero ayer terminó encabezando una facción del PJ y punteando congresales con Orlando Capo-ral, uno de sus apoderados en el partido (también responsable del control de aeropuertos).

Cuando llegó el fax desde la Rosada a la Casa de Salta, los menemistas interpretaron que se trataba de una agresión. No objetaron que se reemplace la junta electoral por otra de consenso. Pero sí que se pretendan suspender los plazos del proceso electoral desde la conducción administrativa del congreso partidario, sin que se haya reunido esa asamblea. Tampoco se recibió bien la pretensión de modificar el cronograma electoral y, sobre todo, la aparición de un punto sobre «asuntos entrados». «Esto quiere decir que hasta pueden formar una mayoría para postular a un candidato sin internas», se quejó un acólito de Menem. Chicanas tampoco faltaron de ese lado: «¿No pusieron entre los puntos a tratar la aceptación de la renuncia de Duhalde a presidir el congreso?». Se divierten los peronistas en medio de estas peripecias, como se notaba ayer en un congreso del sindicalismo menemista, MOP, que sesionó por la mañana encabezado por Antonio Cassia, Oscar Mangone y «Polo» Martínez, al grito de «internas ya».

• Acuerdo

Si uno interrumpiera el novelón de la interna peronista ayer a las 15 podría pronosticar que desembocaba en un acuerdo mínimo y no en los rechazos cruzados de anoche. A esa hora De la Sota se comunicó con Romero. El cordobés expresó que había margen para un congreso de unidad, que contuviera a todos, cambiando la junta electoral por otra más pluralista. «Para eso no se necesita un congreso, José Manuel; eso ya lo dispuso el consejo en una reunión de la que vos mismo participaste», le contestó el salte-ño. Efectivamente, De la Sota aprobó esa iniciativa del ejecutivo partidario, lo que le valió el enojo de Duhalde. Finalmente sobre ese punto, coincidieron. De la Sota avanzó un paso más: «También se podría postergar la interna una semana». Romero dijo no entender la razón y planteó que sería algo a discutir. Sólo por la tarde varios bonaerenses explicaron que la intención de Duhalde -a quien De la Sota sirvió de vocero más o menos voluntario ayer-era postergar los comicios internos en la nación para poder combinarlos con una elección bonaerense todavía no convocada (en el PJ bonaerense las convocatorias electorales deben realizarse con 60 días de antelación).

El fax enviado desde la Casa Rosada a última hora de la noche desmintió, para el menemismo, ese intento conciliador. Por eso se le encontraron tantos vicios formales: hasta la falta de quórum en la mesa administrativa que lo redactó, donde había 5 de 12 miembros. Sin embargo anoche se interpretaba que ese temario tentativo care-cía de firmas y, por lo tanto, se desconocía el volumen de las adhesiones que obtuvo. Esta manera de verla disimulaba la verdadera incógnita que recorrió ayer al peronismo: cuál es en este conflicto el papel de Reutemann. Ayer el santafesino se comunicó con Romero mientras el gobernador de Salta estaba reunido con Menem. Hablaron a micrófono abierto y, según la versión del menemismo, «Lole» se comprometió a no cooperar con la realización de ningún congreso que no cuente con la participación de todos los sectores. ¿Jugará también él, con Duhalde, a la postergación? ¿Será este método, cifrado, procesal, el elegido para explorar una candidatura hasta ahora imposible? Son las incógnitas que produce el mismo Reutemann, involucrado ahora en el juego que más buscó evitar en su carrera: el de la guerra Menem-Duhalde.

Dejá tu comentario

Te puede interesar