5 de julio 2004 - 00:00

Fuerzan entidades un acto único sobre AMIA

Rubén Beraja
Rubén Beraja
Hoy, en una reunión de «mesa chica» en la que participará un puñado de dirigentes de la comunidad judeo-argentina, se definirán las características que tendrá el acto del próximo 18 de julio, en el que se recordará el décimo aniversario del atentado contra el edificio de la AMIA. La única determinación en firme hasta ahora es que habrá acto unificado, algo difícil de imaginar hace menos de un mes, cuando las diferencias entre la AMIA, la DAIA y las agrupaciones de familiares de las víctimas hacían presagiar una diáspora de recordaciones.

La semana última quedó sellada una frágil paz entre los tres grupos; en un escueto comunicado firmado por Jorge Kirzsenbaum -vicepresidente en ejercicio de la presidencia de DAIA-, se da cuenta de que «en reunión plenaria de presidentes» (de 66 clubes, colegios, templos y partidos políticos judeoargentinos) se «reafirmó» que «el acto central de conmemoración debe ser un homenaje y fuerte reclamo de justicia, así como un ejemplo de la unidad de la comunidad judía argentina». En otras palabras: habrá un solo acto, con tres oradores (uno por los familiares, a definir; otro por la AMIA, muy probablemente su presidente Abraham Kaúl; otro por la DAIA, también a definir).

Hay algunas incógnitas -operativas y políticas-que se definirán en la reunión de hoy. Por caso, qué sucederá con la representación oficial: es un hecho que las entidades judías no invitaron jamás a nadie a concurrir a los actos recordatorios, pero en la comunidad se preguntan si el matrimonio Kirchner volverá al palco de Pasteur 633 como el año pasado. La duda pasa no sólo por la frustrada premiación del American Jewish Committee -torpedeada por la dirigencia de la DAIA, y que provocó el enojo de la AMIA-, sino también por la falta de resultados en la investigación del atentado, un año después de prometer aperturas de archivos y amplia cooperación a los investigadores.Hasta ahora, el resultado fue la remoción de los fiscales de la causa y la aparición de una sospechosa «nueva línea investigativa» que apunta a liberar a los policías implicados en la «conexión local».

• Llamativo

Otra duda es quién hablará en nombre de la DAIA: Kirzsenbaum podría ausentarse del país para participar del acto recordatorio que organiza el World Jewish Council en Nueva York. Sería reemplazado por la lectura de un documento de la entidad, leído por el locutor oficial del acto.

Sin embargo, lo más llamativo del comunicado está en su segundo punto: allí se dice que «la representación política de la comunidad judía argentina es la DAIA, siendo incuestionable la necesidad de su actividad, vigencia y obligación de todas las entidades adheridas de propender a su fortalecimiento».

El párrafo no es casual ni gratuito: hace meses viene discutiéndose en la comunidad la necesidad o no de la existencia de la DAIA. De hecho, varios dirigentes -a la cabeza de los cuales estaría el propio Kaúl-dicen por lo bajo que la DAIA «ha perdido su razón de ser, que la comunidad judía es la AMIA y que, por lo tanto, la DAIA debe convertirse apenas en una dependencia interna de la AMIA».

• Rechazo

El planteo, obviamente, es rechazado de manera unánime por los actuales directivos de la DAIA, que creen advertir en él una pretensión de sus opositores de alinear la comunidad judía detrás del gobierno de Néstor Kirchner. La AMIA tradicionalmente ha sido dirigida por el partido Avodá (laborista), afín a los planteos «progresistas» del actual gobierno nacional. Lo mismo sucedió con la DAIA hasta que hace algo más de una década Rubén Beraja -encabezando una alianza de partidos religiosos, ortodoxos y de centroderecha-destronó a los laboristas. Después de que se viera obligado a abandonar la conducción de la DAIA por el escándalo del Banco Mayo, esa misma alianza (con algunos matices) llevó a la conducción de la entidad a José Hercman y a Gilbert Lewi, quien debió abandonar la presidencia poco después de asumir por un grave problema de salud.

En este marco, obviamente, el segundo punto del comunicado representa
una tregua de cara al décimo aniversario, pero de ningún modo una paz estratégica. El mandato de Kaúl vence el año próximo, sin posibilidad de ser reelecto, y es posible que en 2006 se presente para conducir la DAIA al frente de una lista del partido Avodá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar