12 de noviembre 2007 - 00:00

Gabinete Cristina: por ahora, retoques

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
La carta, acaso la más impactante, que Néstor y Cristina Kirchner tenían en el mazo para «refrescar» el gabinete de la primera dama desde el 10 de diciembre quedó, casi 100%, congelada: Carlos Bettini, embajador en Madrid, quedó lejos de integrar el staff cristinista. Puede que una gambeta última reposicione a Bettini en el elenco, pero, por ahora, un «mix» de factores se suman para mantener al diplomático en España: la decisión de Cristina de apenas «retocar» el equipo heredado y una agenda brava, con capítulos pendientes, con Madrid.

La fractura -del peor modo- del diálogo con Uruguay en el que mediaron la corona y el gobierno español es la más reciente, pero no la única pieza suelta en el «puzzle» Buenos Aires-Madrid. Acechan, todavía, el tema Aerolíneas Argentinas y el asunto de las tarifas de las privatizadas.«Por ahora, Carlos es más útil allá que acá», aportan quienes dialogan a diario con Kirchner y con su esposa. Bettini sonaba, en principio, para tres casilleros: Cancillería, Justicia y la Secretaría General de la Presidencia. En las rondas se habló también de la SIDE.

Todo queda en suspenso, además, porque, tras su confesionario de 50 minutos con la chilena Michelle Bachelet, la electa reforzó la teoría de que no es saludable barrer con todos los ministros. La socialista echó al staff de Ricardo Lagos: aún está amortizando los costos.

Cerca de la presidente electa dicen, por esa razón, que sólo se harán «retoques»: cambios puntuales en áreas puntuales sin movimientos estridentes, pero sin tocar al extremo de dejar todo tal cual está. Tampoco mantener en sus cargos a los ministros electos.

Un caso testigo: las versiones, visiblemente interesadas, de que Daniel Filmus seguiría en Educación por pedido de la primera dama son negadas rotundamente por el gobierno. Filmus irá al Senado para empezar a entrenar como futuro opositor de Mauricio Macri.

¿Y los demás ministros? La duda más profunda gira en torno a Julio De Vido, cuyo destino sólo parece conocer el matrimonio presidencial. Nada altera la continuidad de Alberto Fernández, Jorge Taiana y Alicia Kirchner. La rebeldía de Miguel Peirano podría dejarlo «nock out».

Anoche, en relación con el caso Peirano, desde el gobierno, se rememoraba el traspié de Alfonso Prat-Gay que tenía allanada su permanencia en el Banco Central, pero se apareció con un pliego de demandas por la Casa Rosada y, molesto, Kirchner le dio salida.

Respecto del gabinete, desde la cercanía de Cristina de Kirchner, tumban otra presunción: la que habla de que el recambio sería en dos tramos, uno en diciembre luego de la asunción de la primera dama, y otro en marzo.

«Es falso, porque parte del supuesto de que los primeros meses de la gestión de Cristina serán complicados por la inflación y que es necesario tener fusibles. Nadie imagina problemas de ese tipo en el corto plazo», aseguran, bañados en optimismo, desde el gobierno.

  • Pacto social

    La lógica de la continuidad global tiene su correlato con la meneada aventura del pacto social. La bonanza económica seguirá como buena parte del gabinete y, traducen a la senadora, el acuerdo debería ser para aprovechar y garantizar el crecimiento económico.

    Con eso, se trata de negar la presunción de empresarios y gremialistas, que sospecha que el pacto cristinista sólo sería un acuerdo de precios y salarios. «La prioridad debe ser mantener el crecimiento económico porque es la llave maestra», explican.

    Dibujo en el aire, molde invisible de un plan que nadie sabe de qué se trata, el pacto social tiene un fantasma agazapado: Hugo Moyano. El jefe de la CGT sospecha que hay una emboscada para convertirlo en el Rucci de 2007 al hacerlo firmar un techo salarial que lo convertirá, se lamenta, «en traidor».

    Trata, el oficialismo, de no estigmatizar a Moyano y lo hace recordando que a mediados de los 90, cuando en la presidencia de Carlos Menem el Congreso avanzó con una primera etapa de la reforma laboral, la senadora se opuso y eso le valió el respaldo del camionero.

    Dice la leyenda que como agradecimiento, Moyano invitó a la electa a comer un asado al sindicato de Camioneros. «Se conocen desde antes de que Néstor entable una buena relación con Moyano, que siempre cuenta que Cristina le dice 'Negro'», cuentan del vínculo con el «amigo Hugo».
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar