21 de febrero 2003 - 00:00

Giannettasio = Duhalde en fórmula de Solá

Felipe Solá debió aceptar, después de desmentirlo públicamente, lo que había publicado este diario en su edición de ayer: Graciela Giannettasio, actualmente en el Ministerio de Educación, será la candidata a vicegobernadora del duhaldismo. Lo dispuso Eduardo Duhalde y se lo comunicó al gobernador durante una reunión que mantuvieron a solas ayer por la tarde.

Para quienes conocen la simbología oficial, la postulación de Giannettasio expresa que el aval de los Duhalde a la oferta que encabeza Solá está fuera de dudas. «Es como haber puesto a Chiche pero en una fotocopia desgastada», razonó un diputado nacional del sector cuando se le pidió que interprete el ascenso de esta estrella. Es lo más importante de la nominación pero no lo único que hay que advertir en ella.

• Dolidos

En primer lugar, el avance de Giannettasio dejó un par de heridos. El más relevante, José María Díaz Bancalari. No se quejará «el Mono» porque es amigo de la candidata desde los tiempos en que integraban la bancada del PJ en el Senado de la provincia. Pero se había hecho una ilusión que, inclusive, trasladó a los diarios. Sigue el problema, entonces, con Díaz Bancalari: hasta que Duhalde no le encuentre otro destino estará ocupando una posición de la lista de diputados nacionales en la que ya no entra un alfiler desde que el Presidente dispuso que todos sus ministros tengan fueros cuando dejen el poder. Dilema para Eduardo Camaño, pero puede solucionar una candidatura a senador provincial por la segunda sección electoral de Buenos Aires.

Otro contuso es «el vice moral del duhaldismo», Aníbal Fernández. También él había pretendido secundar a Solá, al tiempo que soñaba con subir al sidecar de Néstor «Lupín» Kirchner. ¿Ahora deberá entrar a los empujones a la sábana del Congreso? Por lo que se sabe, «Lupín» no lo tiene en cuenta.

Decir que Juan José Alvarez, el ministro de Justicia, iba a ser el segundo de Solá fue sólo una manera de burlarse de ambos que circuló entre malentretenidos de la política: todo el mundo sabe que se odian. Pero en el caso de Julio Alak la aspiración era cierta, por más que el intendente de La Plata no revista en «nomenklatura» oficialista: Duhalde quería a alguien de su grupo más ortodoxo y ni Alak ni Alberto Ballestrini (La Matanza) lo son.

Hasta aquí quienes debieron lamerse las heridas anoche por pretender lo que se llevó la ministra. Pero hubo dientes que rechinaron por otro motivo, más antiguo y visceral: la competencia femenina, que Chiche Duhalde estimula y aprovecha como hace su marido en el mundo de los varones. Para Mabel Müller el ascenso de Giannettasio fue la peor noticia de todo el proceso electoral. Desde antaño las dos mujeres, que recogen el afecto del matrimonio presidencial, se odian. Y esa animadversión está agudizada por el «detalle» de que ambas pertenecen a la misma sección electoral, la tercera, la misma en la que reinan los Duhalde. Es cierto, la historia entraña compensaciones y balances: en 2001 la que sangró por la herida fue la Giannettasio, al ver cómo su rival acompañaba nada menos que al jefe de ambas como candidata a senadora por la provincia. Chiche disfruta.

• Amistad

La bendición sobre la ministra de Educación, ayer, viene a coronar una larga militancia en el duhaldismo íntimo. Ella está junto a Duhalde desde los '80, gracias a su relación con Hugo Toledo. En 1983, el intendente de Florencio Varela, Julio Carpinetti, pidió un auxilio a los vecinos de Lomas y Duhalde envió a su delegada para hacerse cargo de la Secretaría de Gobierno. Con Carpinetti la candidata cambió de vecindario y de estado civil: se casó y mantuvo una relación de algunos años, que terminó en divorcio. El alcalde pagó caro una referencia pública a su ex mujer que, además de desmerecerlo como caballero, le hizo perder el control del Fondo del Conurbano. Giannettasio se quedó en Varela, donde tejió una alianza perdurable con el intendente actual, Julio Pereyra. Gracias a esa entente tiene las espaldas cubiertas en un distrito complicado, el más pobre del Gran Buenos Aires.

El actual esposo de la candidata,
Miguel Saiegh, un empresario exitoso, fue funcionario de segunda línea de Duhalde y Ruckauf. Hoy cenó en su casa. La oposición al duhaldismo no resolvió del todo anoche cómo tomar la noticia. Si ver en Giannettasio la solidez del aparato más articulado y arcaico de la política argentina o si, en cambio, advertirla como la fisura de esa estructura por algunos antecedentes complicados en la construcción de escuelas y asignación de becas durante su gestión como ministra de Educación en la provincia. La balanza se inclinará más adelante, cuando se realice la elección bonaerense, en la segunda mitad del año.

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