El único punto fijo que había en el peronismo hasta esta semana era el cronograma electoral. También eso ahora comenzó a moverse hasta marear a los principales protagonistas de la interna, inclusive el propio Eduardo Duhalde. El Presidente modificó el calendario al disponer que las internas simultáneas y obligatorias se realicen el 15 de diciembre en vez del 24 de noviembre, como él mismo había establecido originariamente. Pero también esta fecha fue puesta en tela de juicio por los gobernadores que estuvieron con Duhalde en Salta, el martes, y en Formosa, el miércoles. En el PJ se comenzó a discutir la conveniencia de que los comicios se hagan con tanta anticipación, sobre todo por la distancia que aparece entre la selección de los candidatos y la elección general: «Dejar que transcurran tres meses entre una cosa y otra es buscar la crisis, casi provocarla», le dijeron a Duhalde en la mesa que sirvió Juan Carlos Romero en su residencia salteña. Allí estaban los gobernadores del NOA, pero el planteo volvió a formularse en lo de Gildo Insfrán. Todas las voces confluirán el miércoles, en la cumbre federal convocada por el peronismo que adelantó este diario en su edición de anteayer. Es probable que, además de hablar de cuestiones de administración de sus distritos, los caudillos provinciales le sugieran a Duhalde que postergue todavía más la definición de las candidaturas. Las razones que se expusieron en Salta son varias y combinan intereses de los gobernadores y del propio Duhalde:
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• En principio, los mandatarios del interior no quieren que en sus feudos se abran internas tan temprano. El primero en advertirlo fue Carlos Reutemann, quien se lo comentó a sus inter-locutores de los últimos días, entre los cuales se cuenta Rome-ro. «El no quiere que la provincia se le convierta en un campo de batalla por cada uno que se mete a hacer campaña», explicó el dueño de casa. Todos coincidieron en la preocupación de «Lole». Sobre todo Duhalde, para quien la advertencia fue premonitoria: ayer, con la adhesión de la esposa de Felipe Solá a la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá, comenzó a agrietarse sin remedio el PJ bonaerense (tal vez para perjuicio de Solá más que de Duhalde).
• Otra razón de preocupación que se verificó en esa mesa norteña proviene del efecto que la política introduce en la economía. Los peronistas que rodearon a Duhalde ese día entienden que si la puja por el poder no se hubiera lanzado tan prematuramente, los síntomas de cierta recuperación que se perciben en el nivel de actividad podrían mantenerse y, en todo caso, mejorar. Este razonamiento se le escucha muy frecuentemente a Roberto Lavagna, el ministro de Economía. Nunca se consoló de que el Presidente adelantara los comicios sin consultarlo.
• Motivaciones
Estas son, genéricamente, las razones por las cuales los gobernadores podrían presentar una moción, el miércoles, para postergar otra vez la realización de las internas.
Pero hay otras motivaciones que anidan en Duhalde, cada vez más convencido de que la estrategia escuchada en el Norte puede serle favorable:
• El principal argumento es que no necesariamente la permanencia en el poder debería mortificarlo. «Se podría recuperar la economía, y eso mejoraría las chances de todo el peronismo. El desbarajuste económico favorece a (Carlos) Menem, a Rodríguez Saá y a (Elisa) Carrió. Para que exista una opción a eso debe serenarse el panorama económico», le dijeron al Presidente. Duhalde, quien todavía confía en que esa opción aparezca (en realidad, supone que Reutemann podría lanzarse a la pista con un escenario más ordenado), adhiere a cualquier estrategia que le proponga la derrota de Menem.
• Sin embargo, el Presidente también contraataca: «¿Cómo voy a serenar el problema económico si no se acuerda con el Fondo? ¿Cómo vamos a acordar con el Fondo si no resolve-mos el 'corralito'? ¿Cómo vamos a resolver el 'corralito' si no tenemos la comprensión de la Corte?». Romero, Eduardo Fellner, Julio Miranda, es decir, los gobernadores presentes en Salta (y también otros dirigentes que dialogaron con él en esa provincia el miércoles), le aconsejaron abreviar rápidamente las diferencias con el tribunal. «Sí, ya lo sé y lo estoy hablando con los jueces. Pero los radicales no quieren ayudar para dar de baja el juicio político...», se quejó Duhalde.
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