Gobernadores PJ quieren elegir candidato adaptando primarias

Política

La salida de Carlos Menem a la pelea tras la prisión de Don Torcuato reseteó en pocas horas la agenda de todos. En el peronismo aceleró el ingenio de sus amigos y adversarios que, con lógica peronista, ahondaron la división de las tribus. El trío de los presidenciables que integran Carlos Reutemann, José Manuel de la Sota y Carlos Ruckauf tendieron un cerco que le impida al riojano sumarse a la lista corta de los sucesores de Fernando de la Rúa.

El modo de protegerse del factor Menem -que les desbarata el protagonismo único que tenían hasta ahora-los aleja más del resto de los gobernadores del PJ, alineados en el llamado Frente Federal y cuyos principales caciques que también tienen pretensiones presidenciales. El enfrentamiento parece inevitable y los encuentra a cada cual en esta posición:

El trío de los presidenciables lanza en estas horas una andanada de fuegos de artificio.
El más brillante se confirmará hoy: el acuerdo de los tres para que en abril el PJ haga una elección interna de candidato presidencial. No sólo redactarán un documento de análisis de la situación que expresará su alistamiento para ir a una elección presidencial en cualquier momento.


También le pondrán nombre al candidato antes de que Menem rearme su tropa organizando una elección interna con el país como distrito único. Esta fue la herramienta que le permitió a Menem vencerlo a Antonio Cafiero en la interna de 1988. Hasta esa fecha el peronismo elegía por congreso a sus postulantes y decidía quién dominaba el aparato, que no era Menem en aquella oportunidad. Hoy el distrito único parece beneficiar a las provincias con más electores.

La idea de José Manuel de la Sota es que el ganador de esa elección a candidato presidencial sea también el nuevo presidente del PJ, con la misión de organizar el partido según su estrategia de campaña. El toma todo del ganador de esta interna supone que el resto de los precandidatos se van a alinear detrás.


Los gobernadores del llamado Frente Federal que coordina Ramón Puerta se plantean una estrategia contraria que lleva a una ruptura con aquel trío y una cercanía objetiva, aunque no buscada, con las necesidades de Menem. Creen que el PJ debe elegir dentro de los primeros meses del 2003 un nuevo jefe partidario pero dilatar la nominación de un candidato a presidente recién para los primeros meses del 2003.

A esta estrategia contribuye una idea que acercó Adolfo Rodríguez Saá: adaptar a la Argentina el sistema de las elecciones primarias de los EE.UU. y desencadenar una serie de primarias por regiones en fechas distintas para que los anotados en la presidencial compitan ante distintos públicos. La división sería por regiones geográficas y en esas primarias se elegirían delegados o «compromisarios» que irían a una convención nacional del PJ con el mandato de votar a un precandidato.


Esta idea la lleva Rodríguez Saá (San Luis) al seno de los demás gobernadores Carlos Rovira (Misiones), Gildo Insfrán (Formosa), Eduardo Fellner (Jujuy), Juan Carlos Romero (Salta), Carlos Juárez (Santiago del Estero), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego), Rubén Marín, (La Pampa) y Angel Maza (La Rioja) envuelto en una bandera federal: modificar la carta orgánica del PJ y eliminar la elección por distrito único como manera de evitar que decidan en una interna los electores de cuatro provincias que tienen 63% de la población.

De esos cuatro distritos dos los domina ya Eduardo Duhalde (se hizo elegir inter-ventor del PJ de la Capital Federal en el polémico congreso de Lanús) quien en cualquier puja arranca con este argumento: «En la interna que menos saqué tuve 800 mil votos». Esa frase desarma hoy -con el país como distrito único en una interna-las pretensiones de cualquier otro caudillo del interior.


La idea de los federales es trabajar esa fórmula presidencial lentamente con un método cruel: someter a los integrantes del trío de provincias grandes a elecciones con caciques que jueguen en las provincias de locales emparejando el dominio nacional que les da a aquellos pertenecer a grandes distritos. Un ejemplo que sale de la boca de los autores de la idea: ¿cómo le puede ir en una interna presidencial hecha en la Patagonia al trío contra, por caso, Kirchner? Seguro que no ganaría algunos de los grandes por la diferencia que tendrían compitiendo en un distrito nacional único.

Los dos sectores en pugna admiten que esta feracidad imaginativa responde al fenómeno de la libertad de Menem. También que el riojano lanzado a hacer campaña puede forzarlos a todos a dividirse y encerrarlos en una pelea que creen estéril, por ejemplo, con Duhalde. Ven esa amenaza en la convocatoria que hizo Menem para el miércoles a una reunión en el PJ que firma César Arias, a quien el congreso de Lanús desalojó como apoderado partidario. Ese gesto, creen, los fuerza a todos a no concurrir a la sede de Matheu en masa; cuanto más se harán representar por los más amigos de Menem, Maza y Marín, que además no integran el pelotón de los presidenciables entre los «federales», hasta ahora limitado a R. Saá, Puerta, Kirchner y J.C. Romero.


El trío de las grandes provincias ya anunció que tampoco irá a la reunión de Menem en Matheu pero coinciden con los «federales» en que deben escapar, si quieren tener destino, de una pelea entre el riojano y Duhalde. Estos dos no tienen cargos ejecutivos y no sufren el desgaste de la gestión en las provincias y pueden entregarse, creen los gobernadores, a una pelea por el partido que parece un retrato en sepia de la década pasada.

Los «federales» están entusiasmados con su estrategia de elegir candidatos en el 2003, con primarias escalonadas y sin distrito único porque integran la Comisión de Acción Política del PJ creada en el congreso de Lanús. Para no irritar la pelea Menem-Duhalde se habían complotado a no sentarse nunca -como los ordenó ese congreso-a reemplazar la autoridad del riojano. Ahora se tientan con aplicar la misma fuerza con la que están imponiendo -por sobre la voluntad de los «grandes» -a Puerta como presidente del Senado pero para modificar la carta orgánica del PJ.


Si logran imponer esta idea novedosa -tanto como fue en 1988 que Menem consiguiese por primera vez elección interna con distrito únicolos «federales» cerrarían un buen año en crecimiento político. Se quedaron con el Consejo Federal de Inversiones (un santuario del peronismo cuando no gobierna donde mandó Marín durante años), luego con la comisión de Acción Política del PJ y están imponiendo al nuevo vicepresidente. Ahora van por el manejo de la agenda para la elección de candidatos internos.

El trío de los grandes se dedicará esta semana a redactar el documento que describirá la inconveniencia de recrear la puja Menem-Duhalde. No les va a gustar a ningunos de éstos, pero especialmente al bonaerense, que vive en estos días un síndrome de evaporación de los amigos. Ese documento irá acompañado de otro anuncio: si el país les pide un candidato presidencial antes de abril echarán mano del último recurso, una compulsa de encuestas. Es decir que apostarán a una privatización terminal de la elección de candidatos.

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