Gobernadores PJ quieren elegir candidato adaptando primarias
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El trío de los presidenciables lanza en estas horas una andanada de fuegos de artificio.
El más brillante se confirmará hoy: el acuerdo de los tres para que en abril el PJ haga una elección interna de candidato presidencial. No sólo redactarán un documento de análisis de la situación que expresará su alistamiento para ir a una elección presidencial en cualquier momento.
La idea de José Manuel de la Sota es que el ganador de esa elección a candidato presidencial sea también el nuevo presidente del PJ, con la misión de organizar el partido según su estrategia de campaña. El toma todo del ganador de esta interna supone que el resto de los precandidatos se van a alinear detrás.
A esta estrategia contribuye una idea que acercó Adolfo Rodríguez Saá: adaptar a la Argentina el sistema de las elecciones primarias de los EE.UU. y desencadenar una serie de primarias por regiones en fechas distintas para que los anotados en la presidencial compitan ante distintos públicos. La división sería por regiones geográficas y en esas primarias se elegirían delegados o «compromisarios» que irían a una convención nacional del PJ con el mandato de votar a un precandidato.
De esos cuatro distritos dos los domina ya Eduardo Duhalde (se hizo elegir inter-ventor del PJ de la Capital Federal en el polémico congreso de Lanús) quien en cualquier puja arranca con este argumento: «En la interna que menos saqué tuve 800 mil votos». Esa frase desarma hoy -con el país como distrito único en una interna-las pretensiones de cualquier otro caudillo del interior.
Los dos sectores en pugna admiten que esta feracidad imaginativa responde al fenómeno de la libertad de Menem. También que el riojano lanzado a hacer campaña puede forzarlos a todos a dividirse y encerrarlos en una pelea que creen estéril, por ejemplo, con Duhalde. Ven esa amenaza en la convocatoria que hizo Menem para el miércoles a una reunión en el PJ que firma César Arias, a quien el congreso de Lanús desalojó como apoderado partidario. Ese gesto, creen, los fuerza a todos a no concurrir a la sede de Matheu en masa; cuanto más se harán representar por los más amigos de Menem, Maza y Marín, que además no integran el pelotón de los presidenciables entre los «federales», hasta ahora limitado a R. Saá, Puerta, Kirchner y J.C. Romero.
El trío de las grandes provincias ya anunció que tampoco irá a la reunión de Menem en Matheu pero coinciden con los «federales» en que deben escapar, si quieren tener destino, de una pelea entre el riojano y Duhalde. Estos dos no tienen cargos ejecutivos y no sufren el desgaste de la gestión en las provincias y pueden entregarse, creen los gobernadores, a una pelea por el partido que parece un retrato en sepia de la década pasada.
Los «federales» están entusiasmados con su estrategia de elegir candidatos en el 2003, con primarias escalonadas y sin distrito único porque integran la Comisión de Acción Política del PJ creada en el congreso de Lanús. Para no irritar la pelea Menem-Duhalde se habían complotado a no sentarse nunca -como los ordenó ese congreso-a reemplazar la autoridad del riojano. Ahora se tientan con aplicar la misma fuerza con la que están imponiendo -por sobre la voluntad de los «grandes» -a Puerta como presidente del Senado pero para modificar la carta orgánica del PJ.
Si logran imponer esta idea novedosa -tanto como fue en 1988 que Menem consiguiese por primera vez elección interna con distrito únicolos «federales» cerrarían un buen año en crecimiento político. Se quedaron con el Consejo Federal de Inversiones (un santuario del peronismo cuando no gobierna donde mandó Marín durante años), luego con la comisión de Acción Política del PJ y están imponiendo al nuevo vicepresidente. Ahora van por el manejo de la agenda para la elección de candidatos internos.
El trío de los grandes se dedicará esta semana a redactar el documento que describirá la inconveniencia de recrear la puja Menem-Duhalde. No les va a gustar a ningunos de éstos, pero especialmente al bonaerense, que vive en estos días un síndrome de evaporación de los amigos. Ese documento irá acompañado de otro anuncio: si el país les pide un candidato presidencial antes de abril echarán mano del último recurso, una compulsa de encuestas. Es decir que apostarán a una privatización terminal de la elección de candidatos.




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