26 de junio 2002 - 00:00

Gobierno presiona a empresarios para aumentar salarios

Fallido y sin resultados concretos, pero con un serio temor entre los empresarios sobre eventuales sorpresas desagradables en el corto plazo resultó ayer el primer encuentro de la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, con los representantes de las principales cámaras del país y de la CGT oficial para analizar la posibilidad de aumentar 100 pesos el salario nominal de los trabajadores privados. Los empresarios dejaron en claro que la medida, tomada de manera general y unilateral, es imposible de aplicar. Pero algunas frases dichas por técnicos del ministerio en varios pasajes de la reunión de algo más de dos horas dejaron algún aire a sospecha. Insinuaron que el gobierno puede tomar la medida directamente por decreto de necesidad y urgencia haya o no acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por ejemplo. Este temor quedó flotando en el aire luego del encuentro en la sede de la cartera laboral, a partir del malhumor que generaron en Camaño y los socios de la CGT oficial la negativa generalizada al aumento salarial y la propuesta de únicamente discutir este tema dentro de los sectores y empresas que pueden demostrar crecimiento en sus facturaciones. Esto es, menos de 5% del total de la actividad económica argentina.

En algún momento de las conversaciones, Camaño y sus técnicos habrían dejado trascender que el aumento salarial de 100 pesos es ya una decisión del gobierno de Eduardo Duhalde, y que la cita de ayer y el llamado a negociaciones eran simplemente para conversar sobre los mecanismos menos duros para que el incremento sea efectivo para todos los rubros del sector privado, estén o no en crecimiento.


Esta sospecha llevó a los empresarios a plantearse entre sí una actitud más firme para el encuentro del martes próximo también en el Ministerio de Trabajo. Incluso varias de las principales empresas del país que están dentro de la Unión Industrial Argentina (UIA), entre ellas el grupo Techint, amenazaron con abandonar esa organización si se apoya el aumento salarial general. Desde los empresarios díscolos se cree que dentro de las negociaciones está la «mano invisible» del ex titular de la UIA y renunciado ministro de la Producción, Ignacio de Mendiguren, que estaría apoyando desde las sombras el aumento salarial como su última atención a Eduardo Duhalde.

Fuera de este conflicto, los participantes sólo firmaron una especie de «documento conjunto» de cuatro párrafos con un contenido más bien difuso y que al finalizar la reunión leyó pausadamente el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja. En el informe final se «reconoce el clima de diálogo social» y el llamado a «facilitar el camino para volver a la senda de crecimiento». Señala que «la recuperación de la actividad económica y del ingreso alimentario constituyen una preocupación común para trabajadores y empresarios en el marco de la posibilidad de generar una política de desarrollo sustentable». Finaliza con el llamado a que se encuentre «la mecánica adecuada».

También habló el titular de la Coordinadora de Actividades Mercantiles y Empresariales (CAME), Osvaldo Cornide, que reconoció que «es necesario un aumento salarial», pero que «hay sectores que no podrán hacerle frente».

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